Aurora Luque, nueva mirada a los modelos femeninos del pasado

Dice Aurora Luque (Almería, España, 1962), ganadora del XXXII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE, que este galardón ha supuesto “un honor y también una responsabilidad y un estímulo”. La poeta elogia “el celo y el esfuerzo que la FUNDACIÓN LOEWE vuelca en su difusión”, lo que favorece “el encuentro con la crítica y sobre todo con los lectores, los lógicos destinatarios”. Ojalá, dice Luque, “cundiera el ejemplo”.

Gavieras, el poemario galardonado por el Jurado, supone un eslabón más en su ya importante trayectoria poética; Luque es filóloga clásica, poeta, traductora y articulista. En Gavieras, nos explica, no ve “una diferencia radical” con el resto de su obra. “Sí que está presente una conciencia que se me va haciendo más clara en los últimos años; la de vivir en una época que cuestiona nuestra existencia como una identidad fija y adscrita a un estado y a una lengua inamovibles”. Tal vez por ello, añade, “necesitamos detenernos en mitos estructuralmente distintos que inspiren posibilidades de re-construcción de la identidad (especialmente la femenina)”. Para Luque, “los modelos más atractivos son aquellos en que los protagonistas se mueven, se transforman, están en búsqueda permanente, son dinámicos. Frente a los modelos estáticos de individuo y de mujer del pasado ¿por qué no soñar con otros nuevos, más ricos, menos “quietos”, más fluidos? La gaviera, la flâneuse, la espigadora, la neodanaide, la mujer que narra su descensus ad ínferos (siempre lo contaban ellos: Odiseo, Eneas). ¿Por qué no inspirarnos en las búsquedas de las andariegas, las peregrinas, las exiliadas y las revolucionarias del pasado?”.

Aurora Luque considera el catálogo de ganadores del Premio LOEWE “un muestrario imprescindible de la historia de la poesía reciente. Recoge la mejor esencia de los novísimos, no del grupo oficial, sino de la estética que encarnaban”. Algo que le agrada personalmente, ya que “las primerísimas lecturas de poetas vivos a las que asistía cuando estudiaba en la universidad las protagonizaron ellos: recuerdo ver entrar en la sala de la Madraza de Granada a Jaime Siles, a Antonio Colinas, a Luis Antonio de Villena, a Guillermo Carnero, a José María Álvarez. Su poesía me abría mundos”. Sí señala lo que ella misma llama “una novedad objetiva”; Luque ha sido la segunda poeta en obtenerlo, tras Cristina Peri Rossi. “En ese sentido noto cierta soledad alrededor. Ojalá se rompa de ahora en adelante”.

En algunos poemas de Gavieras, Luque aborda “con cierta vehemencia” la revisión y escritura de algunos mitos antiguos. “De cosas que los mitos nos dicen en voz baja. De susurros que he escuchado. De la parte del relato que no permitieron contar a algunos personajes, sobre todo heroínas y diosas: Anfitrite, Danaides, Medea, Eurídice, Afrodita, las anónimas figuras de ¿diosas? prehistóricas. Además, los mitos son lenguaje: en mi acercamiento a ellos cuestiono las trampas del idioma, su manera de producir e imponer silencio”.

Las refugiadas, según Esquilo

Arena entre los dedos de los pies.
No sabíamos nada de nudos ni de remos.
Aprendimos tareas de aparejo
en las finas arenas del Nilo, frente al mar.
De todas las desgracias
elegimos al menos la más noble,
la de huir libremente.
Viajando, como Ío,
huyendo de los lechos donde Eros
sembró tábanos, celos, asfixia, burdos brazos.
La nave es nuestra ágora flotante.
Navegamos en busca de ciudad.
– ¿Una ciudad buscáis?
– Oh, sí, la deseamos. Podemos construirla.
Con altares de paz, templos a la justicia
y huertos que no riegue
la sangre del dios Ares.

Aurora Luque
Premio LOEWE 2019
Gavieras

Fotografías: Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE © FUNDACIÓN LOEWE, 2019.

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