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Una rosa para Soler

Es Antonio Soler uno de los nombres más atrayentes y prestigiosos de la música española; su obra es un valioso eslabón entre la mejor música europea y la española. Compositor y clavecinista, tanto sus fuentes -fue discípulo de José de Nebra y Domenico Scarlatti- como su legado propiciaron que se convirtiera en uno de los grandes nombres de la música para tecla del siglo XVIII; sus sonatas aúnan el estilo rococó internacional con el aire y las peculiares irregularidades de la música popular española.

Rosa Torres-Pardo y Rocío Márquez  - foto José Luis López-Linares

El documental Una rosa para Soler, producido por López-Li Films, dirigido por Arantxa Aguirre y patrocinado por la Fundación Loewe, tiene como protagonista a la pianista Rosa Torres-Pardo, que rodeada de un importante grupo de artistas españoles, se sumerge en la obra de Soler. Rocío Márquez, Alfredo Lagos, Nicolau de Figueiredo, el Cuarteto Bretón, así como los bailarines Lucía Lacarra y José Carlos Martínez, acompañan a Torres-Pardo a lo largo de este documental de 56 minutos.

Lucía Lacarra - foto José Luis López-Linares

José Carlos Martínez coreografió recientemente el ballet Sonatas para la Compañía Nacional de Danza, agrupación que dirige, y de la que la Fundación Loewe es su patrocinador oficial. La pieza, que forma parte del repertorio de la CND desde 2013, está creado sobre sonatas de Domenico Scarlatti y Antonio Soler, arregladas y orquestadas por el compositor Alfredo Aracil, quien también aparece entrevistado en el documental, junto con musicólogos como Esther Morales o José Sierra.

Cuarteto Bretón - foto José Luis López-Linares.

El año dual España-Japón ha servido como vehículo de difusión para este proyecto, que se ha presentado en Tokio el pasado 6 de junio, y que se estrenará en nuestro país a finales de año.

El apoyo de la Fundación Loewe al documental Una rosa para Soler, contribuye así a la conservación del nuestro repertorio musical como una parte importante del patrimonio cultural español.

Rosa Torres-Pardo manos  - foto José Luis López-Linares.

Imágenes: Rosa Torres-Pardo con Rocío Márquez y con el Cuarteto Bretón,  Lucía Lacarra y manos de la pianista © José Luis López-Linares.

 

 

 

Elogio de la Cultura

ConesaAMolinaLa Fundación Loewe cumple 25 años y ha querido conmemorarlo rodeada de amigos mientras recuerda lo vivido, disfruta el presente y se ilusiona con el futuro. De este sentimiento -mezcla de satisfacción y esperanza- ha nacido Elogio de la Cultura. Apoyándose en La Fábrica, y tras un largo y meticuloso proceso de elaboración, la Fundación Loewe ha dado forma al libro Elogio de la Cultura, que reúne a un grupo de veinticinco personalidades de la intelectualidad española entre los que se encuentran amigos, colaboradores y simpatizantes de la trayectoria de la Fundación Loewe, todos en posesión de una mirada de complicidad, cariño y admiración al largo camino recorrido. Nada en este libro se ha dejado a la improvisación, y el espíritu que rezuma la Fundación Loewe se refleja en los nombres que ha seleccionado para protagonizar esta publicación.

ConesaMBoseEl fotógrafo Chema Conesa ha sido el elegido para retratar a nuestros protagonistas quienes, como si nos hicieran llegar unas breves lineas a modo de tarjeta postal, se vuelcan con la institución que les ha invitado a asomarse a este album público que proporciona a la Fundación Loewe el reconocimiento de una trayectoria admirable en forma de publicación de edición limitada.

Los cuatro grandes pilares de la Fundación tienen su sitio entre estas páginas: poesía, danza y música, fotografía y diseño. Cuatro grandes nombres en cada uno de estos campos respaldan las actividades de la Fundación Loewe con sus palabras: el poeta Jaime Siles (Jurado y Premio Loewe), Miguel Ángel Recio Crespo (Director General del Inaem), Isabel Muñoz (fotógrafa) y Juli Capella (arquitecto) dan forma y firma, justificación y exaltación, a unas actividades pasadas y futuras que justifican más que brillantemente los 25 años de vida de la Fundación.

BrinesElogioDeLaCulturaUna magnífica introducción del poeta Francisco Brines da la bienvenida al lector de Elogio de la Cultura, como si fuera un visitante que se acerca a la Fundación Loewe a través de esta publicación; más allá de ilustrar y dar consistencia a este libro, las adictivas y personales fotografías de Chema Conesa escaparán de sus páginas para ocupar los espacios expositivos de Loewe en la calle Serrano de Madrid y la Galería Loewe de Barcelona, lugares donde se presentará el libro los días 6 y 21 de noviembre, respectivamente, para encontrarse finalmente cara a cara con el público.

Elogio de la Cultura es, en su conjunto, un espejo en el que la Fundación Loewe deja entrever su filosofía estética e intelectual; la misma que, tras 25 años de existencia, nos permite contemplar su futuro expectantes, como afortunado público de un espectáculo tan admirable como sorprendente.

Elogio de la Cultura. Loewe, calle Serrano, 26.  Madrid. Del 1 al 16 de noviembre  [Lunes a sábado: 10:00 a 20:30h. Domingos y festivos: 11:00 a 20:00h]. Galería Loewe, Paseo de Gracia 91. Barcelona. Del 21 de noviembre al 4 de diciembre de 2013 [Lunes a sábado de 10:00 a 20:30h. Domingos y festivos, cerrado].

Fotografías © Chema Conesa para Fundación Loewe, 2013. Texto Elogio de la cultura © Francisco Brines para Fundación Loewe, 2013.

Un ejemplo a seguir

Acaba de terminar la última edición de los Encuentros AIE-Loewe-Hazen de orientación artística para Jóvenes Pianistas en la Residencia de Estudiantes. El pasado fin de semana, una decena de participantes -seleccionados en el Concurso de Piano Infanta Cristina- han acudido desde toda España para disfrutar de una serie de actividades especialmente diseñadas para ellos, en compañía de sus profesores y sus familias.

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El pianista Albert Attenelle -quien nos contó su experiencia el pasado mes de octubre- y el compositor Alfredo Aracil, codirectores de estos Encuentros, impartieron clases e invitaron en esta ocasión a Anne Landa, acordeonista y experta en Técnica Alexander, y al pianista Ignacio Torner que clausuró las jornadas contando su experiencia y recomendando vivir la aventura de interpretar la música de nuestro tiempo. Una visita a la colección de pianos de la Fundación Hazen Hosseschrueders, con las explicaciones de Ana Benavides, brindó a los participantes un viaje por el tiempo mientras descubrían y experimentaban la curiosa y compleja evolución del piano desde finales del siglo XVIII.

EncuentrosAIE1Para Aracil, estos Encuentros son “la actividad más bonita que he hecho en mi vida, lo llevo diciendo casi desde el primero de ellos, hace ocho años. Esa mezcla de pedagogía en la que todo entra, facilita que se ensanche el universo de los jóvenes pianistas y de sus padres, tan importantes en su formación. Es una dura carrera de resistencia a la que se enfrentan porque tienen un hijo que quiere ser músico… y ellos quieren acertar. A veces se sienten caminando a ciegas y al poder compartir sus dudas y experiencias con nosotros y con otros padres y profesores que asisten, todo lo extraordinario de sus vidas cobra cierto tono de normalidad”.

Estos Encuentros surgieron, cuenta Alfredo Aracil, como “un complemento pedagógico que me parecía necesario al Concurso de Piano Infanta Cristina. Volver a encontrarnos con los concursantes, sus familiares y profesores en otro momento, con tiempo por delante y sin las emociones del concurso era una aventura que podía merecer la pena, y entre Albert Attenelle, que ya era miembro del jurado del Concurso, y yo empezamos a diseñarlos”.

Era prioritario, nos cuenta el compositor, que los participantes recibieran “no sólo clases magistrales al piano sino una formación e información extra con la que vieran que una carrera como solista no es la única salida que merece la pena”. Por eso, han acudido a los Encuentros músicos involucrados en otras actividades, como pueden ser “un ingeniero de sonido, el director de un festival, un periodista, etc., para que los padres se relajen y sean conscientes de que el esfuerzo que ellos y sus hijos están haciendo siempre merecerá la pena para desenvolverse en un mundo artístico que en realidad está lleno de posibilidades; pensé que había que quitarles la idea de un todo o nada”. Y desde la primera edición -“que fue un experimento”- apenas han tenido que rectificar nada en su planteamiento. Recuerda una anécdota del primer Encuentro: “Se me acercó un padre que trabajaba en una empresa dedicada a propiciar la motivación entre los trabajadores y crear condiciones para mejorar el trabajo de equipo… y estaba sorprendido de que nosotros, sin ninguna formación en eso, hubiéramos hecho, según decía, todo lo que habría hecho un experto”.

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Las consecuencias de este precioso proyecto son de “efecto retardado”, recalca Alfredo Aracil, “pero ya han pasado ocho años desde que empezamos y se está notando, y sobre todo espero que estos Encuentros sean un ejemplo a seguir, que sean imitados en muchos sitios”.

 

Fotografías: V Encuentro AIE-Loewe-Hazen de orientación artística para Jóvenes Pianistas en la Residencia de Estudiantes. Alfredo Aracil con Ignacio Torner, Anne Landa, y Albert Attenelle con Alfredo Aracil despidiendo el Encuentro © Residencia de Estudiantes, 2013.

Más que dos bicentenarios

Los bicentenarios del nacimiento de Richard Wagner (1813-1883) y Giuseppe Verdi (1813-1901) están siendo la principal referencia musical del año que empieza, por la importancia de uno y del otro, claro está, y diríamos que por la importancia de la rivalidad que se acabó creando entre los enfoques y óperas de ambos. Pero 2013 viene cargado de efemérides importantes en el campo de la música; vamos a elegir algunas más.

De dos compositores capitales del siglo XX se cumple el centenario de su nacimiento: el británico Benjamin Britten (1913-1976) y el polaco Witold Lutoslawski (1913-1994). Britten nos ha dejado valiosísima música de cámara, algunas óperas, como Peter Grimes o The Turn of the Screw, que ya forman del repertorio de todos los tiempos, y una impagable composición pedagógica, la Guía de Orquesta para Jóvenes, que ha sonado en medio mundo. Lutoslawski alcanzó el reconocimiento internacional con su Muzyka żałobna (Música fúnebre, en memoria de Béla Bartók) y pronto despuntó como un autor singular, incorporando de manera muy personal la atonalidad y la aleatoriedad, en el importante catálogo de música que nos ha dejado.

Si llevamos nuestra mirada hacia el barroco nos encontraremos con el gran Arcangelo Corelli (1653-1713), de cuya muerte se cumple el tricentenario, y un siglo antes con el extraordinario Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa (1566-1613), a cuatrocientos años de su trágica muerte. Corelli fue tan gran compositor como influyente, pues creó el género del ‘concerto grosso’ (un grupo de solistas en contraste permanente con el tutti orquestal), que dará lugar, tras una sucesión de fórmulas, nada menos que al concierto para solista y orquesta. El legado de Gesualdo es una colección de bellísimos madrigales amorosos y motetes (religiosos) de una audacia armónica y una expresividad sin parangón; sus páginas siguen siendo hoy admiradas por los músicos y aficionados más inquietos.

Y no queremos olvidar, entre todas las efemérides que ya llaman a la puerta, las de dos grandes directores españoles: Enrique Fernández Arbós (1863-1939), en el ciento cincuenta aniversario de su nacimiento, y Ataúlfo Argenta (1913-1958), en su centenario. Fernández Arbós, inicialmente gran violinista, con una muy notable trayectoria internacional, desembocó en la dirección de orquesta al año siguiente de la creación de la Sinfónica de Madrid, a la que llevó a su cima y con la que renovó el repertorio de nuestros conciertos. Argenta, cuya prematura muerte no le impidió desarrollar una más que brillante carrera, hizo lo propio con la Orquesta Nacional de España y en el enfoque de las primeras ediciones de los grandes festivales de Granada y Santander.

Hay más y muy relevantes también, pero dejamos ahora estos nombres apuntados. Vamos a estar atentos a las programaciones de este año especial.

Fotografías: The Turn of the Screw, de Benjamin Britten, en el Teatro Real, en una producción del Teatro Mariinsky © Neil Libbert (por cortesía del Teatro Real). Ataúlfo Argenta con Margot Fonteyn en el Palacio de Carlos V de Granada, Festival Internacional de Música y Danza (autor sin identificar)

Estrellas de Navidad

La Fundación Loewe, además de en el diseño y la artesanía, ha puesto su atención en la poesía, la música y la danza. Llega la semana de Navidad y, pensando en artesanía y diseño, lo primero que nos vendría a la cabeza son los belenes históricos, magníficos algunos, de tradición napolitana que podemos visitar en muchos lugares estas fechas o bien, cómo no, todo lo que alcance la vista en una tienda Loewe.

Para los otros tres campos en los que enfocamos nuestra actividad hemos pedido sus recomendaciones ad-hoc a nuestros asesores Alfredo Aracil y Elna Matamoros, en música y danza, y a Álvaro García, Premio Loewe en 2011, en poesía: ¿qué composición musical, qué coreografía, qué poema o poemario especialmente unidos a la Navidad destacarían?

En música contamos con obras maestras como el monumental Oratorio de Navidad de J.S. Bach, pero la que se lleva la palma en número de interpretaciones y repercusión durante estas fechas es El Mesías, oratorio de Haendel con texto de Jennens, compuesto en 1741 para un conjunto coral e instrumental originariamente con pocos integrantes, aunque cierta tradición lo llevó a alcanzar versiones de más de dos mil intérpretes en el siglo XIX. La obra no es, sin embargo, específicamente -o exclusivamente- navideña: su primera parte narra, en efecto, las profecías, anunciación y nacimiento del Mesías, pero las dos restantes están dedicadas a su pasión, muerte, resurrección… hasta el Juicio Final y la victoria sobre el pecado. De hecho, el célebre “Aleluya” es un canto de alegría no por el nacimiento del Redentor sino por su victoria definitiva tras ascender a los cielos.

Londres es la ciudad donde uno puede encontrar más veces y en más sitios programado El Mesías en estas fechas; desde el multitudinario y participativo que propone todos los años el Royal Albert Hall el último domingo de noviembre o primero de diciembre, tanto en la capital como en Inglaterra toda florecen las convocatorias, en las que a veces solistas de renombre participan junto a agrupaciones corales de aficionados preparados a conciencia. En la Iglesia de Saint-Martin-in-the-Fields, cuyo órgano toco en su día el propio Haendel, se ofrece la obra a la luz de las velas los días 21 y 22 por el English Chamber Choir y el Belmont Ensemble dirigidos por Peter Dyson. También podemos escucharla en casa pues hay muy buenas versiones en CD; de todas ellas vamos a recomendar aquí la no muy añeja (2005) pero ya clásica de William Christie con Les Arts Florisants y un gran plantel de solistas encabezados por Andreas Scholl, en Harmonia Mundi.

En el mundo de la danza si hay un título unido estas fechas este es -lo comentábamos hace unas semanas- El Cascanueces, una historia de hadas a partir de un cuento de Hoffmann, con música de Tchaikovsky y libreto de Petipa, estrenada en 1892 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo. Aunque inicialmente pasó sin pena ni gloria, en la actualidad en numerosas ciudades, especialmente del mundo anglosajón y centroeuropeo, no se imagina una Navidad sin representaciones de esta fantasía. Siempre con la partitura de Tchaikovsky, son sin embargo muchas las adaptaciones, y entre los autores nada menos que encontramos a Balanchine, Nureyev, Baryshnikov, Neumeier o Béjart, tras la coreografía inicial de Ivanov.


Si tuviéramos la posibilidad de ir a alguna representación este año elegiríamos la del New York City Ballet, George Balanchine’s The Nutcracker™, en el David H. Koch Theatre; la tenemos todos los días hasta el domingo 30. Como alternativa, si nos quedamos en casa, podemos ver el DVD de la versión de Nureyev, tan difícil técnicamente como bien interpretada por Elisabeth Maurin, Laurent Hilaire y el Ballet de l’Opéra de París. Se publicó en el sello Teldec en 1991; quizá no sea fácil de encontrar ya en las tiendas pero merecería la pena buscarla.

¿Y en poesía? Contamos con obras más que reconocidas, como Das Marien-Leben (La vida de la Virgen María) de Rainer Maria Rilke -un ciclo de poemas al que no tardaría en poner música Paul Hindemith-, pero vamos a optar, ya que la Navidad admite la humildad tanto como la gloria, por una recopilación, Navidades juntas, de Alfonso Canales, Premio Nacional de Poesía en 1965, Premio de la Crítica en 1973 y fallecido en Málaga -la ciudad donde vivió siempre- en 2010, cuando contaba 87 años de edad. Tan ampliamente conocedor como insuficientemente reconocido, discreto en todo momento, Canales tenía por costumbre escribir un poema, una décima, cada año para felicitar a los amigos las Navidades; fueron reunidas inicialmente en 1970, en una edición de la Caja de Ahorros Provincial de Málaga, ampliada en 2001 y publicada entonces por la Universidad Internacional de Andalucía.

Con uno de sus poemas, el correspondiente a las Navidades de 1993 -otro año de crisis, ay- cerramos el recorrido…

Ilustraciones: Festival Haendel en el Crystal Palace, Illustrated London News, 1857; ‘Vals de los copos de nieve’ de El Cascanueces por el New York City Ballet, foto © Henry Leutwyler

Más que ochenta y ocho teclas

La primera fase del V Encuentro AIE-Loewe-Hazen en la Residencia de Estudiantes, proyecto de orientación artística para jóvenes pianistas, no nos ha defraudado. Ha sido un fin de semana intenso y emocionante, de gran actividad para nuestros participantes, que han podido empaparse de los diversos vericuetos del mundo musical que les rodea.

Las actividades que habíamos preparado para nuestros jóvenes pianistas empezaron el pasado viernes con una presentación a cargo de Albert Attenelle y Alfredo Aracil, directores de los encuentros; Atenelle dio la bienvenida a un grupo de nueve pianistas y a sus acompañantes, entre los que había familiares y profesores, que son en definitiva quienes les están acompañando que son quienes están viviendo junto a ellos estos años de formación artística y humana, y son piezas fundamentales en su desarrollo presente y futuro.

La primera charla corrió a cargo de Alfredo Aracil, sobre los diversos papeles que cada profesión, oficio u iniciativa, juega en el amplio mundo de la creación, enseñanza, interpretación, difusión y consumo de la música.

Tras una primera sesión de intervenciones de los pianistas, supervisadas por Albert Attenelle, terminamos el día con una visita guiada por la Residencia de Estudiantes, institución colaboradora, sede de los encuentros y lugar emblemático de la cultura española. Pasear por sus históricos jardines, recorrer los pabellones o conocer las actividades que allí tuvieron lugar durante la llamada Edad de Plata de la cultura española, resultó una experiencia emocionante para nuestros participantes.

El sábado comenzó con intervenciones musicales y continuó con una charla ilustrada titulada El piano y el ballet. La importancia del pianista acompañante en forma de demostración práctica de una clase de ballet. Con la colaboración de la Escuela de Ballet Carmina Ocaña, nuestra asesora de la fundación Elna Matamoros y Juan Guillén, pianista acompañante de ballet en el Conservatorio Superior de Danza María de Ávila, explicaron la especificidad del trabajo del pianista acompañante de ballet e incluso propiciaron que algunos de los jóvenes pianistas tuvieran la oportunidad de acompañar al piano unos ejercicios de ballet coreografiados para la ocasión e interpretados por las bailarinas Almudena Maldonado y Helena Balla. Al hilo de la conversación en torno a la danza, Albert Attenelle compartió con los asistentes su relación cercana y casi familiar con Federico Mompou, casado con Carmen Bravo, precisamente pianista acompañante en la academia de ballet de su madre, Yvonne Attenelle. Explicó detalles de él y de su obra, que culminaron con la interpretación de sus Variaciones sobre un tema de Chopin.

Una amena comida de todos los participantes en el acogedor comedor de la Residencia de Estudiantes dio paso a un momento de gran expectación en nuestros participantes: Gonzalo Bernaola, hablando en torno al ajuste y afinación del piano, reconstruyó con la ayuda de nuestros jóvenes pianistas, para ayudarse en sus explicaciones,un piano que previamente había desmontado. Para terminar la jornada, Luis Mendo y Alfredo Aracil nos descubrieron las posibilidades técnicas de que hoy disponemos para grabar nuestras propias interpretaciones en casa o en un recital, qué medios tenemos a nuestro alcance con un gasto pequeño y cómo editar con nuestro propio ordenador esas grabaciones.

El domingo Albert Attenelle terminó su ronda de clases magistrales. Por último, Alfredo Aracil y él despidieron a nuestros participantes no sin antes haberles hecho una serie de recomendaciones para estos meses que nos separan de la próxima fase de estos encuentros; unos meses que seguro que pasarán deprisa porque nuestros pianistas trabajan bien. Ya esperamos todos el reencuentro, el próximo mes de abril.

Fotografías del V Encuentro AIE-Loewe-Hazen en la Residencia de Estudiantes © Alfredo Aracil, Marta Cosín (Residencia de Estudiantes), Elna Matamoros y  Alberto Paredes (Fundación Loewe), 2012.

Música y tendencias

A lo largo de las últimas ediciones de nuestro Concurso de Piano Infanta Cristina, venimos observando cómo la balanza de compositores, épocas y estilos se inclina de uno u otro lado, según las preferencias de los concursantes. Sin embargo, parece que hay cierta tendencia a elegir determinadas obras o autores que tanto el jurado como el público asistente escuchan una y otra vez, edición tras edición… sin que por ello, nunca, lleguemos a cansarnos de oírlas, ni tampoco afecte a quienes tienen que valorar a los participantes; muchas son obras maestras.

Isaac Albéniz es el compositor elegido con mayor frecuencia por nuestros jóvenes pianistas -en particular las piezas del segundo Cuaderno de Iberia– seguido por J.S. Bach -con sus Preludios y Fugas de El clave bien temperado-, Chopin y Beethoven. Tras Albéniz y de entre los españoles, las obras de Enrique Granados son las más oídas en nuestro concurso y a continuación las de Manuel de Falla; otro compatriota, Antón García Abril, es el autor vivo de mayor presencia. Si nos fijamos en otras latitudes, Alberto Ginastera y sus 2 Danzas Argentinas encabezan las partituras de Latinoamérica y George Gershwin, con sus 3 Preludios, las de Norteamérica.

Como el abanico musical que los pianistas recorren es muy amplio, y con los datos que ya manejamos, es fácil deducir que J.S. Bach es el compositor barroco más interpretado, pero lo sorprendente es que prácticamente este autor hace desaparecer a cualquiera de sus coetáneos y solamente Haendel -aunque muy alejado- seguido de Domenico Scarlatti, tienen cierta presencia destacada. Continuando nuestro recorrido por la línea del tiempo y como no podía ser de otra manera, W.A. Mozart y F.J. Haydn -en un no desmerecido segundo plano- monopolizan con su presencia las obras del periodo clásico; el siglo XIX está muy bien representado sobre todo con Chopin, Beethoven y Liszt, y el XX -tras los ya nombrados Albéniz y Granados- está encabezado por otro compositor de entresiglos, Debussy, seguido por Ravel y Prokofiev.

Sin embargo, las interpretaciones con las que deslumbran nuestros premiados no siempre coinciden con los nombres que acabamos de citar: en las últimas ediciones aparecieron, por ejemplo, Brahms, Mussorgsky, Messiaen, Mendelssohn, Berg o Rachmaninov entre las obras fuertes de los ganadores en la categoría de Jóvenes Concertistas. Cada año hay sorpresas.

 

Imágenes: Manuscritos autógrafos (fragmentos) de El Polo, del Cuaderno 2 de Iberia, de Albéniz (1907) y de la Fuga en La bemol mayor del Libro II de El Clave Bien Temperado, de Juan Sebastián Bach (1742).

30 años del Concurso de Piano Infanta Cristina

Una de las actividades más gratificantes para quienes integramos la Fundación Loewe, y que están más directamente relacionadas con nuestra implicación en los proyectos culturales y pedagógicos, es el Concurso de Piano Infanta Cristina / Premios Loewe-Hazen. A lo largo de sus ya veinte ediciones bienales, el Premio ha acompañado a varias generaciones de músicos españoles y pone de manifiesto todo lo que implica nuestra filosofía educativa.

Creado en 1982 por iniciativa de Rosa Mª Kucharski -entonces profesora de SAR la Infanta Cristina- desde ISME España (International Society Music Education) con el apoyo de Loewe, que desde 1990 asumió su organización. En 1992 se sumó al proyecto la Fundación Hazen Hosseschrueders y hoy ya son muchas las instituciones que apoyan un certamen en el que, a decir de los ganadores, lo más beneficioso no es siempre el premio en metálico. El hecho de que el concurso se celebre en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ya es una experiencia importante para estos jóvenes pianistas.

Además, los premiados, gracias a la implicación y apoyo de la AIE (Sociedad de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes), la Escuela y Festival Internacional de Música Presjovem, el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, el Fòrum Santa Cristina d’Aro, las Fundaciones Botín, Eutherpe y Scherzo, la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid, Juventudes Musicales de España, los cursos Música en Compostela, el Palau de la Música de Valencia, Radio Clásica (RNE) o Steinway & Sons, tienen la oportunidad de mezclarse en el circuito profesional con actividades diseñadas a la medida de sus posibilidades artísticas, cualquiera que sea la categoría en la que hayan participado.

Sin embargo, quizás uno de los premios que distingue a este certamen de otros similares es, además, la posibilidad de participar en los Encuentros AIE-Loewe-Hazen de Orientación Artística para Jóvenes Pianistas. En un espacio singular -la Residencia de Estudiantes de Madrid- estos Encuentros constituyen una oportunidad para que los pianistas más destacados de las categorías Infantil y Juvenil puedan convivir entre ellos, con sus padres y profesores, mientras reciben clases prácticas, charlas y coloquios sobre aspectos relacionados directamente con la música durante dos fines de semana del curso siguiente al año de celebración del Concurso. La primera fase de los próximos Encuentros tendrá lugar del 19 al 21 de octubre de 2012.

Un Concurso, en definitiva, que pone el acento en los valores pedagógicos, en la idea de concurrencia por encima de la de competición.

El Concierto de galardonados será retransmitido por Radio Clásica (RNE) el próximo domingo 22, a las 12 horas.

 

Fotografías: Carmen Pérez Salmoral (Mención especial en la Categoría Infantil), Pablo Martínez Martínez Martínez (Primer Premio en la Categoría Jóvenes Concertistas) y Salón de Actos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando © Fundación Loewe, 2012.

La Fundación Loewe vuelve a Granada

Con el patrocinio de una actuación del Ballet de la Ópera de Munich en los jardines del Generalife, la Fundación Loewe, en una nueva visita al Festival Internacional de Música y Danza de Granada, vuelve a poner sus ojos en la danza. Tras La Bella Durmiente por el Ballet de la Ópera de Berlín en 2006, este año se trata de una velada con coreografías de Frederick Ashton y Kenneth MacMillan.

La vinculación entre ambas instituciones tiene una larga trayectoria. Ya en 1996, como parte de las celebraciones de su 150 aniversario, Loewe -a través de su Fundación- participó por primera vez en el Festival con el patrocinio de una serie de cafés-concierto en el Teatrillo del Hotel Alhambra Palace; estos recitales, sobre las históricas tablas que un día pisara Federico García Lorca para convocar su Concurso de Cante Jondo en 1922, reunían al público en torno a artistas como María Aragón o Celia Mur con la cercanía e intimidad que este lugar proporciona. También llegaron otros proyectos, como el del patrocinio a la creación, entre 1996 y 1999, de nuevas partituras de Guinjoan, Manuel Hidalgo, Martín Jaime, Durán-Loriga , y recitales como el homenaje a Andrés Segovia por María Esther Guzmán en el Patio de los Arrayanes en 1997, Amina Alaoui en 2002 y Enrique Morente en 2003.

 

Todas las disciplinas que conviven en la Fundación Loewe han estado presentes de alguna forma en el Festival de Granada a lo largo de estos años. De 1997 a 1999 se invitó a acudir a los principales diseñadores de moda de nuestro país, usando así el marco del Festival como lugar de reflexión e intercambio de ideas entre ellos; de esos encuentros, precisamente, nació la Asociación Española de Creadores de Moda. También por su vínculo natural con el diseño, Loewe se encargó del vestuario de Estrella Morente para su recital de 2004 y del de la ópera de Manuel García Il Califfo di Bagdad en 2007. Reflejando el compromiso continuado de la Fundación Loewe con la poesía, y coincidiendo con el 50 Aniversario del Festival en 2001, se patrocinó una lectura de poemas dedicados a Granada en el Teatro Isabel la Católica que bajo el título Por el agua de Granada (tomado de la “Baladilla de los tres ríos” de García Lorca) hacía un recorrido por la poesía inspirada en la ciudad, desde la Edad Media hasta la actualidad, en una recopilación de Luis Muñoz.

 

El Festival Internacional de Música y Danza de Granada es, en palabras de Alfredo Aracil -su director entre 1994 y 2001, hoy asesor de la Fundación Loewe- “una experiencia especial, inolvidable” en tanto que los espectáculos se celebran en lugares únicos en el mundo como la Alhambra, el Generalife, el Albaicín o el Sacromonte, y eso crea una “combinación mágica, de embrujo”.

Ese embrujo, del que tampoco ha podido escapar Stuart Vevers -diseñador de la casa Loewe- ha propiciado el nacimiento de un nuevo bolso, que acaba de ser presentado en el marco del Festival. Inspirado en la geometría sensual de la Alhambra, el bolso Granada ha encontrado el mejor escenario para su primer encuentro con el público.

 

Fotografía del Ballet de la Ópera de Berlín en Scènes de ballet. © Charles Tandy.
Fotografía de Estrella Morente © Juan Ortiz, 2004. Festival Internacional de Música y Danza de Granada.
Fotografía del bolso Granada © Loewe, 2012.

Nuestros ganadores, los pianistas

El XVI Concurso de Piano Infanta Cristina se celebró del 22 al 27 de mayo pasados en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y para todos –no sólo los concursantes- siempre supone una experiencia muy gratificante. Las jornadas compartidas, los nervios de las eliminatorias o el concierto de galardonados, llenan el Concurso Infanta Cristina de momentos que merece la pena disfrutar.

En este video que incluimos, los participantes cuentan sus experiencias con la alegría e ilusión que han vivido a lo largo de estos días.