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Las hojas, la brisa, y la luz danza las sombras, ganador del Premio Loewe de poesía 2025

El jurado del Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE ha concedido el galardón de esta XXXVIII edición al poeta Hugo Mujica, por su obra Las hojas, la brisa, y la luz danza las sombras. Asimismo, el Premio a la Creación Joven ha recaído en Leonor Pataki, por el libro Una madeja de estambre.

El Jurado del XXXVIII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE está compuesto por Víctor García de la Concha (Presidente), Gioconda Belli, Antonio Colinas, Aurora Egido, Raquel Lanseros, María Negroni, Juan Antonio González Iglesias, Carmen Riera, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y Javier Velaza (ganador de la anterior convocatoria). El fallo se acordó durante la sesión de deliberación que tuvo lugar ayer lunes 6 de octubre.

Jurado del XXXVIII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE

Según el jurado, en palabras de Raquel Lanseros, Las hojas, la brisa, y la luz danza las sombras, de Hugo Mujica, propone una experiencia lírica de absoluta pureza que se integra en lo que podría definirse como una meditación contemplativa. Los poemas invitan a la reflexión y a una espiritualidad de orden no dogmático, tendiendo puentes entre las concepciones oriental y occidental, entre la intuición poética y la racionalidad existencial. Con una gran pureza verbal y una musicalidad tenue que invita a la calma interior, cada texto es figura visual y composición sonora, ofreciendo nuevas perspectivas en cada relectura. Los símbolos, siempre esenciales, apuntan al centro de la naturaleza humana e invitan al asombro, a la alegría de vivir y a la vulnerabilidad del ser. Es, en palabras del jurado, “una obra filosófica y meditativa, alejada de lo banal y de lo ornamental, que descansa sobre la coherencia de la atención plena y de la sabiduría”.

Sobre Una madeja de estambre, el jurado, en palabras de Jaime Siles, destaca que “es un libro centrado más que en un tema, en un símbolo”. El gato, explica, como en el medieval Libro de los gatos, en Baudelaire, en Olga Orozco, en T. S. Eliot y en Darío Jaramillo, se convierte en una unidad textual absoluta “que se impone por la profundidad de su serena reflexión”. Siles subraya además “el haber sabido encontrar en la figura del gato, en su cuerpo —hecho para el sigilo—, la metáfora de todas las cosas que no deben nunca tocarse”. Añade que la autora domina el sentido de la composición, sin que decaiga ningún poema, y que la construcción es excelente, con “finales verdaderamente brillantes”.

El fallo se ha hecho público hoy, 7 de octubre de 2025. La entrega del Premio y presentación de los libros tendrá lugar en el mes de marzo de 2026.

A esta XXXVIII convocatoria se han presentado 3.150 participantes de 45 países. Un 53 % procede de Hispanoamérica, siendo Argentina, México y Colombia, en este orden, los países con mayor índice de participación. En España, las provincias con mayor número de obras presentadas son Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. Un 23% son menores de 33 años.

Un total de 36 obras han quedado finalistas. Puede consultarlas aquí.

Entrega del XXXVII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe

El pasado 12 de marzo, el Hotel Ritz de Madrid se engalanó para acoger el acto de entrega de la XXXVII edición del Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe. Un año más, un buen número de personalidades de la cultura y las letras han celebrado la continuidad de un certamen que se ha convertido en una celebración internacional de la lengua española. Javier Velaza (Tudela, Navarra, 1963) recibió el Premio Loewe de Poesía de 2024 por su poemario Las ignorancias y Omar Castro (Lima, Perú, 1992) el Premio a la Creación Joven por Habitación persona sola.

Las palabras de Sheila y Enrique Loewe -Presidenta y Presidente de Honor de la Fundación respectivamente- abrieron el acto con una cálida bienvenida en la que no sólo se festejaba la entrega de los galardones y la presentación de los libros publicados por la Editorial Visor, sino también la evolución de un premio que en sus más de tres décadas de vida ha reunido a un Jurado que representa un abanico generoso y valiosísima de la poesía actual. En esta edición, ha estado presidido por Víctor García de la Concha y constituido por Gioconda Belli, Antonio Colinas, Aurora Egido, Juan Antonio González Iglesias, Raquel Lanseros, María Negroni, Carme Riera, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y Diego Roel, ganador de la anterior convocatoria.

El poeta Jaime Siles presentó Las ignorancias, de Javier Velaza, haciendo hincapié en la soledad tanto del poeta como del lector, quienes se encuentran “reunidos en la página” y en cómo “hay un espacio y un tiempo infinitos, y una no menos infinita soledad del papel”. Se refirió también a la vida íntima, propia, particular y escondida en cada poema y cómo este libro se muestra “consciente de las limitaciones de lo humano” para desvelar “que lo simple es siempre verdadero, porque lo verdadero siempre es simple”. Añadió Siles que en el libro de Velaza también hay humor, y esconde la idea de la vida como arquitectura y construcción, con el planteamiento de preguntas incontestables, o quizás nunca contestables en su totalidad. “Javier Velaza cree en nuestro indestructible todavía, que constituye el fundamento de todo cuanto sobre lo que el ser humano se erige y se levanta”, afirmó el poeta. Describió el poemario ganador como un “libro polifónico, solidario, humanísimo, que hace de la palabra y el lenguaje su taller de operaciones y su campo de experimentación”.

Velaza, tras agradecer a la Fundación Loewe su apoyo a las artes y la poesía, al Jurado, al editor Chus Visor y a Elena Goñi por ilustrar el libro, habló acerca del valor de la ignorancia haciendo referencia a Sócrates y a Nicolás de Cusa, reconociéndola como el origen del estudio y la investigación, y también a la “ignorancia metafísica que nos lleva al límite de lo que podemos realmente conocer, a lo que no podemos llegar”; también a una “ignorancia mística” que nos lleva a Juan de la Cruz y a la del hombre que “ignora deliberadamente” porque -dice el poeta- “no quiere enfrentarse a la carga o las preocupaciones que genera el propio conocimiento”. Una intervención brillante y cercana, cargada de filosofía, respeto y sabiduría que desembocó en la lectura de algunos de sus poemas del libro ganador.

Habitación persona sola, el libro del poeta Omar Castro, fue presentado por Gioconda Belli, miembro también del Jurado. Al igual que Velaza, Castro leyó algunos de sus poemas, cargando el salón con la fuerza de un lenguaje claro, directo y tremendamente riguroso con el que el poeta nos enfrenta a la preocupante situación de la vivienda para la generación actual.

Al día siguiente, ambos autores protagonizaron una lectura poética en el Instituto Cervantes moderada magistralmente por Gioconda Belli, y la Fundación Antonio Gala acogió el día 14 otra lectura poética con los ganadores en su sede cordobesa.

Fotografías: Enrique Loewe. Javier Velaza y Sheila Loewe. Gioconda Belli, Omar Castro Villalobos, Javier Veleza y Jaime Siles © Fundación LOEWE, 2025.

Las ignorancias, ganador del Premio LOEWE de Poesía 2024

El Jurado del XXXVII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE, presidido por Víctor García de la Concha, y compuesto por Gioconda Belli, Antonio Colinas, Aurora Egido, Raquel Lanseros, María Negroni, Juan Antonio González Iglesias, Carme Riera, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y Diego Roel (ganador de la anterior convocatoria), acordó durante la sesión de deliberación que tuvo lugar ayer lunes 7 de octubre, la concesión del Premio de esta trigésimo séptima edición al libro Las ignorancias, del poeta Javier Velaza, nacido el 3 de septiembre en Tudela, España. Así mismo, el Jurado concedió el Premio a la Creación Joven al libro Habitación persona sola, del poeta Omar Castro Villalobos, nacido el 29 de diciembre de 1992 en Lima, Perú.

Jurado del XXXVII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE

Según el Jurado, Las ignorancias es un libro clásico pero moderno, actual, escrito con un absoluto dominio del ritmo y la versificación; de alto contenido moral, con una arquitectura muy bien trabada y sólidamente construida, que le da una rotunda firmeza, visible tanto en su pensamiento como en su expresión; está cerca de lo divino, pero es un libro humanístico.

Sobre Habitación persona sola, el jurado destaca que se trata de un libro de su tiempo, escrito con un lenguaje libre y riguroso a la vez, donde lo escenográfico de lo cotidiano se transforma en alegoría cultural; el poeta consigue incluir en su visión particular de la ciudad de Lima una crítica política y social pocas veces vista, donde el sexo no se disocia de la pobreza ni las inequidades de las preocupaciones generacionales.

El fallo se ha hecho público hoy, 8 de octubre de 2024. La entrega del Premio y presentación del libro tendrá lugar en el mes de marzo de 2025.

A esta XXXVII convocatoria se han presentado 2.260 participantes de 39 países. Un 55 % procede de Hispanoamérica, siendo Argentina, México y Colombia, en este orden, los países con mayor índice de participación. En España, las provincias con mayor número de obras presentadas son Madrid, Barcelona, Valencia y Alicante. Un 26% son menores de 33 años.

Un total de 35 obras han quedado finalistas. Puede consultarlas aquí.

Entrega del XXXVI Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE

El pasado 13 de marzo, en el Hotel Ritz de Madrid, tuvo lugar la entrega de galardones del XXXVI Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE. Sheila Loewe, Presidenta de la Fundación, dio la bienvenida a un acto en el que Diego Roel (Buenos Aires, Argentina, 1980) recibió el Premio LOEWE por su libro Los cuadernos perdidos de Robert Walser y Ernesto Delgado (Placetas, Cuba, 1996) el Premio a la Creación Joven por Pálpito. Ambos poemarios han sido publicados por la Editorial Visor de Poesía y fueron presentados el día de la entrega de galardones.

“En esta vida que nos lleva con prisa, y en un momento triste y preocupante en muchas partes del mundo, es un privilegio reunirnos hoy para disfrutar la poesía”, dijo Sheila Loewe. Tras agradecer su colaboración al equipo de la Fundación Loewe, a quienes realizaron la primera selección de poemarios de entre los 2302 participantes de 44 países y al Jurado del Premio, tomó la palabra Enrique Loewe, Presidente de Honor de la Fundación, quien tuvo un recuerdo para los poetas que han protagonizado esta ceremonia durante los 36 años anteriores: “Han dado a mi vida un sentido adicional al que ya tenía, y me han enseñado a sentir, a pensar y a disfrutar un poco de ese mundo misterioso y maravilloso”.

Aurora Egido presentó el poemario de Ernesto Delgado compartiendo con los asistentes cómo el lema bajo el que presentó Pálpito remitía a unos versos de Gastón Baquero que, dijo, “no dejaban de ser una declaración de inocencia rescatada paradójicamente por la palabra poética”. El seudónimo del candidato, además, se refería a una frase de William Butler Yeats recreada por el poeta salmantino José Luis Puerto, también vinculada con la inocencia. “La exaltación de la inocencia es tan larga como la historia de la literatura”, añadió Egido. “Pero el homenaje de Delgado a Baquero no se plasma sólo en ese inocente seudónimo, sino en esa escritura que rescató desde el exilio al niño que había sido y a la figura de la madre. Ernesto Delgado ha hecho de su poética una nueva celebración en su libro Pálpito. Un título esdrújulo y profético que evoca un amplio abanico de posibilidades semánticas, como los de presentimiento, corazonada, sensación, sospecha, barrunto, intuición y presagio, lo que conlleva un halo también de misterio”, explicó. Gracias a Delgado, añadió, “se unen hoy de nuevo las voces de España y Cuba -además de Argentina, en la voz de Diego Roel- al abrigo de una lengua común que se enriquece con los distintos tonos que suenan en las dos orillas”.

Delgado agradeció las palabras de Egido quien, indicó “ha desentrañado muy bien el secreto del libro y ha mencionado a poetas que para mí son palabras sagradas, sobre todo Gastón Baquero”. Pálpito, dijo “no es más que intento de cantarle a ese presentimiento que tenemos de que todo nuestro alrededor vive, de que todo tiene una estrecha relación y nos está dando un palpitar que debemos auscultar para saber qué hacemos aquí, y que incluso cuando empiezan a visitarnos la muerte, las enfermedades, cuando todas las desgracias pasan dejan su destrozo, lo que nos queda es un pálpito, un presentimiento que nos está diciendo que estamos acá, vivos, y hay que buscarle un sentido a todo”.


Antonio Colinas comenzó la presentación de Los cuadernos perdidos de Robert Walser, el libro ganador, haciendo referencia al largo camino recorrido por la poesía “desde hace por lo menos veinte siglos en Sumeria, en China, en Egipto. Ha estado siempre unida a los humanos porque es el pensar y el sentir esencial”. Hizo también referencia a los arranques del Premio Loewe de Poesía y a las distintas poéticas que se han ido definiendo a lo largo de los años citando a algunos de los muchos galardonados hasta llegar al ganador de la actual edición y su vínculo con Latinoamérica. “El libro de Diego Roel es muy personal y muy radical. No copia la realidad; es personal porque hay en su diseño una prueba para la que él habrá tenido que ignorar influencias, y es radical porque siente y piensa en los límites, a través de un gran afán de síntesis. Así puede justificarse que, sobre todo en la segunda parte, el poema formalmente se vaya reduciendo hasta el extremo de formar parte de un solo verso. Hablamos del poema como microcosmos”, sostiene. Recomienda Colinas leer el libro “ignorando el nombre propio que aparece en su título, para que los árboles de Walser no nos impidan ver el bosque que supone el libro de Roel”, añade. Explica que Roel no quiere ser Robert Walser, sino que “busca su propio camino, revelándonos una atmósfera. A veces el autor renuncia, incluso, a la puntuación ortográfica”. Hizo referencia también a la sintonía del poemario con Silesius, Hölderlin o Pessoa, explicando que el libro parte de una tradición inspirada y muy antigua. “El autor se verá sumergido en un pensar el poema, y con ello en un buscar respuestas a preguntas tan importantes como eternas. Iniciación también a la meditación, con la presencia de la naturaleza contemplada; alude al sentido de caducidad, a la muerte como miniatura, y es así porque el autor llama a su mirada ‘microscópica’. Leves ecos místicos en una alusión a la nada, que es el todo. Diego Roel siente y piensa en su libro los temas más radicales y perennes”, resumió.

El galardonado, tras las palabras de Colinas, explico que este Premio, “viniendo de España es muy especial, porque esta es la tierra de mis abuelos”. Tuvo un recuerdo para su abuela materna, canaria, quien le recitaba de memoria a Lope de Vega y a Pedro Calderón de la Barca y sus abuelos paternos oriundos de Rianxo, Galicia. Leyó también, antes de compartir algunos de sus poemas premiados, unos versos de La Arcadia de Lope de Vega: “¡Ay, dulce y cara España, / madrastra de tus hijos verdaderos, / y con piedad extraña / piadosa madre y huésped de extranjeros!”. Finalmente, Diego Roel agradeció a la Fundación LOEWE, a la Editorial Visor y “a España” por el galardón y la publicación de su libro.

El Jurado del XXXVI Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE ha estado presidido por Víctor García de la Concha y compuesto por Gioconda Belli, Antonio Colinas, Aurora Egido, Juan Antonio González Iglesias, María Negroni, Carme Riera, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y Reiniel Pérez Ventura, ganador de la anterior convocatoria. En esta edición, la dotación del Premio ascendió a 30.000€ para el Premio LOEWE y a 12.000€ para el Premio LOEWE a la Creación Joven.

El día 14 de marzo, los galardonados participaron en una lectura de poemas organizada por la Fundación Loewe y la Casa de América, presentada por el poeta cubano Sergio García Zamora. El día 15, Diego Roel y Ernesto Delgado se trasladaron a Córdoba para una nueva lectura en la Fundación Antonio Gala.

Fotografías: Ernesto Delgado, Aurora Egido, Diego Roel, Antonio Colinas y Sheila Loewe. Aurora Egido y Ernesto Delgado. Diego Roel © Fundación Loewe, 2024.

Los cuadernos perdidos de Robert Walser ganador del Premio LOEWE de Poesía 2023

El Jurado del XXXVI Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE, presidido por Víctor García de la Concha, y compuesto por Gioconda Belli, Antonio Colinas, Aurora Egido, María Negroni, Juan Antonio González Iglesias, Carme Riera, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y Reiniel Pérez Ventura (ganador de la anterior convocatoria), acordó durante la sesión de deliberación que tuvo lugar ayer lunes 2 de octubre, la concesión del Premio de esta trigésimo sexta edición al libro Los cuadernos perdidos de Robert Walser, del poeta Diego Roel, nacido el 11 de septiembre de 1980 en Buenos Aires, Argentina. Así mismo, el Jurado concedió el Premio a la Creación Joven al libro Pálpito, del poeta Ernesto Delgado, nacido el 8 de septiembre de 1996 en Placetas, Cuba.

Jurado del XXXVI Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE

Según el Jurado, Los cuadernos perdidos de Robert Walser es un libro premiable por su rigor, unidad de escritura, tono y focalización serena, sin el menor atisbo de tragedia. Jaime Siles subraya que la técnica que utiliza el poeta le permite combinar la epístola y el pensamiento, manteniendo una distancia que “objetiva lo subjetivo”. Juan Antonio González Iglesias lo define como un emblema del ser humano doliente, que consigue sacar la pureza elevando la categoría de “humanidad”.

Sobre Pálpito, el jurado destaca que se trata de un libro original y bien construido, en el que, a través de un abanico de metáforas, se establece una búsqueda del gran poema en el espacio y en el tiempo dentro de la mejor tradición literaria. Según Aurora Egido, la obra ofrece una reflexión “vivaz sobre el dolor, la edad, la muerte y el misterio”. Pálpito discurre “entre el vuelo elevado del águila y la vuelta a la cañada familiar”.

El fallo se ha hecho público hoy, 3 de octubre de 2023. La entrega del Premio y presentación del libro tendrá lugar en el mes de marzo de 2024.

A esta XXXVI convocatoria se han presentado 2.302 participantes de 44 países. Un 48 % procede de Hispanoamérica, siendo Argentina, México y Colombia, en este orden, los países con mayor índice de participación. En España, las provincias con mayor número de obras presentadas son Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. Un 23% son menores de 33 años.

Un total de 36 obras han quedado finalistas. Puede consultarlas aquí.

Reiniel Pérez Ventura recibe el XXXV Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE

El pasado 22 de marzo celebramos en el Hotel Westin Palace de Madrid la entrega del XXXV Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE y la presentación del libro ganador –Las sílabas y el cuerpo– de Reiniel Pérez Ventura. Víctor García de la Concha ha presidido el Jurado formado por Gioconda Belli, Antonio Colinas, Aurora Egido, Margo Glantz, Juan Antonio González Iglesias, Carme Riera, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y Orlando Mondragón, ganador de la anterior convocatoria, que distinguió el libro de Pérez Ventura entre los 1976 poemarios presentados. En esta edición, la FUNDACIÓN LOEWE ha contado con cinco seleccionadores de manuscritos de España y otros cinco de países americanos, cada uno de los cuales leyó 200 poemarios antes de pasar las treinta obras finalistas al Jurado.

Las palabras de bienvenida de Sheila Loewe, Presidenta de la FUNDACIÓN, sirvieron también de agradecimiento hacia Chus Visor por su continuo apoyo al Premio, además de destacar la asistencia al acto de Ida Vitale. “Desde que mi padre creara la Fundación y el Premio -explicó Sheila Loewe– siempre hubo un especial empeño en apoyar a los más jóvenes, y este año es la segunda vez en 35 ediciones que el ganador del Premio es menor de 30 años”, continuó. Reiniel Pérez Ventura, añadió ella, “tiene sólo 23 años, es el poeta más joven de todos los ganadores y es también la primera vez que el Premio LOEWE lo gana un poeta, hasta hoy, inédito”. Enrique Loewe, Presidente de Honor, alabó el trabajo del actual equipo de la FUNDACIÓN LOEWE y recordó una vida entera dedicada a la búsqueda de la belleza; en ello, afirmó “la poesía ha sido nuclear. Soy un poeta frustrado pero enamorado”.

Sergio García Zamora, poeta ganador joven de la edición de 2016, presentó Las sílabas y el cuerpo recordando las Cartas a un joven poeta en las que Rainer María Rilke aconsejaba a Franz Xaver Cappus: “No escribas poemas de amor”. Aún así, explica García Zamora, “como si de un reto se tratase, Reiniel Pérez Ventura ha escrito un estupendo poema de amor. Las sílabas y el cuerpo es un texto desde el amor y para el amor. El poeta, el hombre, marcha hacia un encuentro con el ser amado y ese encuentro es caída y ascenso a la vez. Ese encuentro es laberinto y salida del laberinto. Ese encuentro es herida y sanación de la herida. Nos dice el poeta, casi al final, que también es principio”. Una voz que García Zamora describe como “potente, renovadora, necesaria, la de este poeta cubano en ascenso”. Es heredero, afirmó, de la mejor lírica amorosa escrita en la isla y en todo el ámbito hispano sin pasar por alto, añadió, “las dos figuras tutelares de su quehacer poético: el Rilke de las Elegías y el Pesoa de las Odas marítimas”. Pérez Ventura, dijo, “es el joven poeta cubano con más ambición dentro del panorama de las letras nacionales y su empeño ya lo ubica más allá de los límites de la isla frente a una poesía documental, fáctica y realista en el sentido peyorativo. Frente a una poesía nacional que ya ha agotado su imaginario, este autor ha opuesto el orgullo y el abolengo de la imagen y el idioma, el retomar los grandes temas, porque una nueva época se abre a nuestros pies y debe traer ante nosotros lo que nos vuelve hondamente humanos. Prueba de ello son estos versos que cantan”.

Reiniel Pérez Ventura recogió el Premio con palabras de emoción y agradecimiento. “La poesía para mí ha sido siempre lo más importante porque ha sido mi vida, y he pretendido unir vida y poesía en lo que hago”. Tras mencionar especialmente a la FUNDACIÓN LOEWE, al Jurado y a la Editorial Visor, afirmó sentirse sorprendido por cómo “una idea, una semilla, logra convertirse en algo tan hermoso como un libro que uno puede tener en las manos, uno puede oler. Es inefable lo que siento ahora. En estos momentos está cantando conmigo José Martí, está cantando Emilio Ballagas, Gastón Baquero, Octavio Paz, Pablo Neruda… cuando uno está escribiendo, pretende ser uno con el cosmos, con el lenguaje a medida que lo va construyendo”. Es difícil, dijo Pérez Ventura, escribir sobre el amor, “pero no es tan difícil sentirlo”.

Fotografías: Reiniel Pérez Ventura agradece la entrega del Premio ante Sergio García Zamora. Reiniel Pérez Ventura con Chus Visor. Enrique y Sheila Loewe.

Las sílabas y el cuerpo, ganador del Premio LOEWE de Poesía 2022

El Jurado del XXXV Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE presidido por Víctor García de la Concha y compuesto por Gioconda Belli, Antonio Colinas, Aurora Egido, Margo Glantz, Juan Antonio González Iglesias, Carme Riera, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y Orlando Mondragón, ganador de la anterior convocatoria, acordó durante la sesión de deliberación que tuvo lugar ayer lunes 3 de octubre, la concesión del Premio de esta XXXV edición al libro Las sílabas y el cuerpo del poeta Reiniel Pérez, nacido el 6 de abril de 1999 en Santa Clara, Cuba. Al tratarse de un libro escrito por un menor de 33 años, siguiendo las bases del Premio, este año no se contempla un Premio a la Creación Joven.

Jurado del XXXV Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE

Según el Jurado, Las sílabas y el cuerpo es un libro unitario y rítmico, un poema en partes, con gran soltura expresiva y voluntad de innovación. Un libro de amor carnal, casi obsesivo, que ahonda en la vida sexual de las palabras y goza de la presencia de lo amoroso del cuerpo, como tema emotivo y eterno.

Jaime Siles comenta: “Las sílabas y el cuerpo es un libro sorprendente por la unidad de sus diez largos movimientos, mantenidos en tono, un tipo de verso y una temperatura de lenguaje admirables. Se trata de un gran libro de amor brillantemente escrito y expresado con un sistema próximo al versículo de Saint-John Perse, más que al de Vicente Aleixandre, y en el que se advierte una atrevida voluntad de innovación muy bien planteada y resuelta”.

Ahondando en esta idea, Aurora Egido dice del libro: “es una encarnación de la poesía en movimiento, con imágenes poéticas en secuencia muy logradas, donde el canto y el cuento están muy bien trabados y elaborados. Es un largo y completo poema de amor, de una prosa poética brillante”.

El fallo se ha hecho público hoy, 4 de octubre de 2022. La entrega del Premio y presentación del libro tendrá lugar en el mes de marzo de 2023.

Por primera vez en la historia del Premio, los poetas han podido presentar sus poemarios en formato digital; se han presentado un total de 1.976 participantes de 38 países. Un 48% procede de Hispanoamérica, siendo México, Argentina y Colombia, en este orden, los países con mayor índice de participación. En España, las provincias con mayor número de obras presentadas son Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. Un 22% son menores de 33 años.

35 obras han quedado finalistas; puedes consultarlas aquí.

La FUNDACIÓN LOEWE convoca el XXXV Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe 2022

Abierta la convocatoria para la XXXV edición del Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE.

El periodo de inscripciones para el Premio LOEWE de Poesía permanecerá abierto hasta el 20 de junio. Desde la pasada edición, los autores podrán enviar sus poemarios tanto a través de la plataforma digital como por correo postal.

Para saber cómo presentarse, acceda a las bases, publicadas ya en nuestra página web.

El Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE inició su andadura en 1988 con el fin de impulsar la calidad en la creación poética en lengua castellana.
Se premia una obra inédita de al menos 300 versos con 25.000€ y se contempla un Premio a la Creación Joven de 8.000€. Los Premios son publicados dentro de la Colección Visor de Poesía.

 

 

Conociendo mejor a Orlando Mondragón, ganador del XXXIV Premio de Poesía Loewe

Orlando Mondragón ha pasado a formar parte del Palmarés del Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE, siendo el primer poeta menor de 30 años en ganar el premio. Es por ello que charlamos con él para conocerle mejor.

 

¿Dónde sueles escribir? ¿Hay algún lugar que te inspire especialmente?

Me gustaría seguir escribiendo con lapicero y papel como lo hacía antes, pero últimamente tomo muchas notas en el celular, así intento atrapar ese pez escurridizo y caprichoso al que llaman inspiración. Siempre estoy atento a cuando pica el anzuelo y debo jalar del hilo de la caña en donde sea que me encuentre.

La corrección de los poemas los hago generalmente de noche, en el escritorio de mi cuarto, bajo el amparo de mis libros.

Mucha gente piensa en la poesía como un medio para escapar de la realidad. ¿Estás de acuerdo o crees que la poesía de alguna manera toma la temperatura de lo que sucede en nuestra vida personal y en la sociedad en su conjunto?

Para mí funciona de ambas maneras. Acudo a la poesía para descansar de mi vida cotidiana y encontrar un espacio seguro. Pero también es cierto que hay poemas y poetas que me sacuden, que hacen de sus versos una lupa minuciosa para examinar el clima de nuestro tiempo.

Creo que hablar sobre lo que sucede en el mundo es inherente al acto de escribir. La tarea del poeta, en cierta manera, sigue siendo la de devolver su sentido a las palabras de la tribu y esto implica tener los oídos alertas para escuchar lo que está aconteciendo.

Incluso a nivel personal el mundo influye en cómo pensamos y actuamos. La forma en que establecemos nuestros vínculos cambia constantemente, por ejemplo, no es lo mismo enamorarse hoy que en el siglo XV. Es más, no es lo mismo enamorarse hoy que hace 50 años. Y esto se refleja en la poesía. En ese aspecto, me gusta pensar en los poemas como en los anales donde se escribe la historia del pensamiento y las emociones.

¿Qué te inspira o te impulsa a escribir?

Pedro Mairal dice que hay una cosa un poco sonámbula en la escritura. Yo también lo creo. Pienso en la inspiración como una intuición que se consolida de pronto, una emoción preverbal que encuentra sus palabras. Y hay que seguirla, pues se escapa.

De manera más concreta, escribo sobre lo que me atraviesa. Puede ser una emoción, algo que vi en la calle, una experiencia mía o incluso ajena, una palabra que escucho de paso y que desencadena un recuerdo; no sé, muchas cosas.

¿Compartir experiencias personales en tu trabajo te ha hecho sentir emocionalmente desnudo ante tus lectores?

Claro. Por más distancia que uno trata de crear entre lo que se escribe y la vida privada, siempre hay un rastro de quiénes somos en la escritura, algo que se devela y que queda expuesto ante los demás. Y claro esto nos deja vulnerables. Pero si un poeta no se permite ser vulnerable, ¿entonces quién?

¿Crees que el ritmo de la vida moderna es aliado o enemigo de un poeta?

Yo digo que enemiga. Para leer poesía, al menos en mi caso, necesito otro tipo de concentración, pausar la mente para observar cada palabra y cada corte versal. Me pasa que cuando leo un poema de prisa no me dice mucho, pero cuando regreso a él y le doy su tiempo, encuentro su ritmo, su latido interno, luego me maravilla.

¿Ser poeta es una forma de disfrutar y celebrar los aspectos compartidos de la condición humana, o te hace sentir como un extraño?

Lo primero. Si escribo es para compartir mi asombro y lo que me atraviesa.

Diego Doncel, poeta para un hipotético lector

“Un premio como el LOEWE siempre llega en el mejor momento”, confiesa Diego Doncel (Malpartida, España, 1964), ganador del XXXIII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE. Jaime Siles describió su libro galardonado, La fragilidad, como “un poemario absoluto, total, de una admirable madurez vital y expresiva”. Un libro sobre la pérdida del padre cuya historia, como indica Doncel, “estaba dentro de mí, era muy potente, pero fue brotando de forma apacible, incluso serena. Apostaba por señalar el dolor, sobre todo por dar categoría a la lucha por un ser querido, a su vida y a su memoria, por transformar todo el sufrimiento en un acto de amor”. Escribir, explica el poeta, es “saber esperar”, y él se preparaba interiormente “para que los recuerdos o las vivencias surgieran, para saber qué de toda esa inmensa experiencia era lo realmente relevante. Lo mismo ocurría con las palabras, porque sabía que nada de esa experiencia podría existir si no encontraba la voz adecuada, las imágenes precisas”. Lo bueno –añade– “no es que el poema refleje la experiencia que lo motiva, sino que la experiencia esté ocurriendo en el poema”.

Quizás, indica Doncel, este poemario sea una consecuencia de todo lo que había escrito antes. “Tal vez abandoné muchas cosas y fui al encuentro de otras. A lo mejor el pacto que hice conmigo de decir la verdad, de ir a mi diario a recoger lo que sentí o pensé en algunos momentos me ayudó a encontrar esa voz. Yo creo que todo está en nosotros si sabemos ir a su encuentro”, concluye. Reconoce al cariz biográfico de su poesía, principalmente a partir de su segundo libro, y explica que “a veces está mi vida en ella y otras la vida, las historias de la gente. Es frecuente que unas y otras se entrecrucen dentro del mismo texto”.

Dice el poeta que vive “con fragilidad” el despegue de su libro. “Un libro es como un nuevo ser en el mundo que todo lo llena de alegría, pero también de responsabilidad, sobre todo cuando muchos lectores se sienten identificados con lo que se dice en él”, cuenta. Cree que la fuerza de un libro reside “en que deja de ser solamente tuyo para ser de un puñado de gente que, en muchos casos, ni siquiera conoces, que tal vez ni siquiera han nacido todavía. Da igual que un libro termine en una estantería perdida de una librería de saldo, lo importante es que haya un lector que necesite encontrarse con él. Se escribe para ese hipotético lector”.

Anhela que la poesía sea “un consuelo, una compañía” y le gusta que el poema “sea una confidencia, como susurrarle a alguien querido un gran secreto”. Diego Doncel está trabajando en un ensayo sobre poesía, investigando mediante experiencias personales “cuál es su importancia en el mundo de hoy y cómo ésta va más allá de las meras cuestiones mercantiles”. «Carles Riba, según la lectura de Gabriel Ferraté, –nos explica– se preguntaba cuál era el lugar de la poesía en medio de los sistemas económicos, filosóficos o sociales en el mundo de hoy y yo también recojo esa inmensa pregunta y trato de tentar algunas respuestas. Debemos intentar demostrar a la gente de estos inicios del nuevo siglo el valor de la poesía y hasta qué punto un poema potencia nuestra sensibilidad”.

Confiesa el poeta que se presentó a la convocatoria del Premio LOEWE “por su indudable importancia, porque es un premio que tiene repercusión en toda la poesía de nuestra lengua”. Pero también por la posibilidad “de que esta historia familiar que tanto dolor nos causó también pudiera darnos una alegría”. Además, nos dice, “el galardón llegó unido a mi padre con lo cual se ha convertido para mí en un doble motivo de satisfacción. También ha servido para mitigar esta encrucijada en la que nos encontramos. Por muchos motivos estamos viviendo un tiempo histórico en que se nos exige que demos lo mejor de nosotros y me parece bien que yo dé este libro de poemas”.

Fotografías: Diego Doncel. Álvaro Tomé para FUNDACIÓN LOEWE