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Enrique Loewe and Pedro Mansilla talk about Vicente Vela

The “Vicente Vela at LOEWE” sample, which will be on exhibit in LOEWE’s Serrano Street store through the middle of April, showcases the extensive legacy the designer left the brand.

“This is no ordinary event,” warned Enrique Loewe, “it is laden with emotion, nostalgia and acclaim for someone who was immensely important not only to LOEWE but to me personally as well”. Such was the atmosphere in the store when Enrique Loewe – honorary president of the LOEWE FOUNDATION- was introduced by his daughter Sheila, the FOUNDATION’S current director, and Vicente Vela’s name echoed through the room once again.

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Sociologist, journalist and fashion critic Pedro Mansilla, Enrique Loewe’s interlocutor in this LOEWE Talk, generously highlighted his intention to serve as the connecting thread for the person who established the LOEWE FOUNDATION 28 years ago and who shared so many life experiences and years with Vela himself. With his questions, Mansilla gave Enrique Loewe the perfect opportunity to share anecdotes and memories with the public.

Vela, brought to LOEWE by architect Javier Carvajal, was able to split his life into two halves, leaving his painter’s palette behind to devote himself to LOEWE with the passion and generosity that were the stamps of his strong character. “One could not preclude Vicente Vela from giving his opinion,” Enrique Loewe said with humour, while he recalled the many trips they took together throughout Spain, thanks to which Vela was able to instil into the Spanish brand “not just an aesthetic consciousness, but a historic one as well”. Vela established an unbreakable bond between the artisans and the designer. According to Loewe, they went to the workshop “to explain, show and clarify” the ideas of the creative team. That spirit permeated all corners of the firm, building the incredibly strong character of the fashion house. King among all his contributions is LOEWE’s anagram, which is internationally recognised as one of the most outstanding corporate symbols in the world.

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It was with Vicente Vela, Enrique Loewe explained, that the idea that “objects had to have soul and maintain a dialogue with consumers” was born. And he added, “today’s luxury has to do with a profound longing for time to stop in order to ask questions, and for the need to surround ourselves with objects that have meaning”.

Beyond the legacy he left for LOEWE, the public was able to appreciate the influence Vicente Vela had in those closest to him: “Vicente taught us to not settle, to have curiosity, to fall in love with Spanish culture. He was a leader in helping us create within us other characters, other attitudes, other ways of looking at things.”

Photo Captions: Craft and Luxury, LOEWE Talk between Enrique Loewe and Pedro Mansilla © Luis Sánchez de Pedro for the LOEWE FOUNDATION. Nacimiento orgánico, oil on canvas by Vicente Vela, 1973.

 

Encuentro con Enrique Loewe y Pedro Mansilla sobre Vicente Vela

Hasta mediados de abril, en la tienda LOEWE de la calle Serrano de Madrid, la muestra “Vicente Vela en LOEWE” expone el importante legado que el diseñador dejó a la marca.

“Este no es un acto cualquiera”, advirtió Enrique Loewe, “está lleno de emoción, nostalgia y reconocimiento hacia una persona que ha sido tan importante para LOEWE como para mi historia personal”. Ese fue el ambiente que se respiró en la misma tienda cuando Enrique Loewe -presidente de honor de la FUNDACIÓN LOEWE- fue presentado por su hija Sheila, actual directora de la Fundación, y el nombre de Vicente Vela volvió a resonar en la sala.

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El sociólogo, periodista y crítico de moda Pedro Mansilla, que participaba como interlocutor de Enrique Loewe en este Encuentro LOEWE, hizo un generosísimo hincapié en que su intención serviría de hilo conductor de las vivencias de quien fundó hace 28 años la FUNDACIÓN LOEWE y compartió tantos años con el propio Vela; Mansilla brindó las mejores oportunidades con sus preguntas a Enrique Loewe para que pudiera compartir con el público anécdotas y recuerdos.

Llegado de la mano del arquitecto Javier Carvajal, Vela supo desgajar su propia vida en dos mitades y delegó su faceta como pintor para entregarse a LOEWE con la vehemencia y la generosidad que le imprimía su fuerte carácter. “A Vicente Vela no se le podía dejar ‘no opinar’ sobre algo”, advirtió divertido el propio Enrique Loewe, mientras recordaba los viajes que hicieron juntos por España, con los que Vela logró dotar de una “conciencia histórica, no sólo estética” a la firma española. Vela implantó en la casa un vínculo irrompible entre los artesanos y el diseñador, que se involucraron, según Loewe, “para explicar, mostrar y resolver” en el propio taller las ideas del equipo creativo. Y ese espíritu empapó todos los ámbitos de la firma, afianzando el profundo carácter que se iba forjando. Vicente Vela nos dejó, entre otros logros, el anagrama que hoy es reconocido internacionalmente como uno de los mejores símbolos corporativos que existen.

NacimientoOrganicoVela1973Con Vicente Vela, explicó Enrique Loewe, se empezó a considerar que “los objetos tenían que tener un alma y mantener un diálogo con los consumidores”. Y añadió: “El lujo de hoy tiene que ver con un anhelo profundo de parar el tiempo y hacerse preguntas, con contar con objetos compañeros que tengan sentido a tu lado”.

Mucho más allá de su impronta dejada en LOEWE, el público pudo apreciar la influencia de Vicente Vela en aquellos que lo rodearon: “Vicente nos enseñó a no contentarnos, a ser curiosos, a enamorarnos de la cultura española. Fue un líder en crear en nosotros otros personajes, otras actitudes, otra forma de mirar las cosas”.

Fotografías: Artesanía y lujo, Encuentro LOEWE con Enrique Loewe y Pedro Mansilla © Luis Sánchez de Pedro para FUNDACIÓN LOEWE. Nacimiento orgánico, óleo sobre lienzo de Vicente Vela, 1973.

Pieldesign: presente y futuro de la artesanía en piel

Ubrique acoge, desde hace años, el mayor número de empresas dedicadas a la marroquinería que trabajan para las principales firmas europeas de lujo; la cercanía, además, de MOVEX, Centro Tecnológico de la Piel, convierte a la localidad andaluza de Ubrique en un centro neurálgico de la artesanía en piel.

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Por ese motivo, y por segundo año consecutivo, se ha celebrado allí la edición 2014 del curso Pieldesign -centrado en el diseño de bolsos en piel- gracias al apoyo de la Fundación Loewe, la Fundación Movex Centro Tecnológico de la Piel y la Universidad Politécnica de Madrid.

Tras las Master Classes de Pedro Mansilla y Susana Campuzano, este curso intensivo se ha clausurado el pasado 2 de julio en presencia de Enrique Loewe: han sido tres meses de intercambio de ideas, colaboración y esfuerzo conjunto que, para los participantes, ha supuesto además una experiencia personal única.

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Si la mayoría de los alumnos de la primera promoción encontraron trabajo en las empresas en las que hicieron las prácticas, los participantes en la edición de este año han ido incluso más allá dado que han podido especializarse en proyectos específicos a través de las empresas que han colaborado este año, formándose así de una forma mucho más ajustada a las necesidades reales del mundo empresarial.

Para Enrique Loewe, “la artesanía aporta una visión más auténtica, honesta y experiencial de la realidad. Para trabajar con la piel, hay que diseñar con las manos, recuperando el diálogo sensorial con el material”. Por ese motivo este curso invierte más de la mitad de su horario lectivo en trabajos manuales en el taller; los alumnos manipulan directamente la piel y así llevan a cabo sus propios complementos, que previamente han diseñado.

Juan Carlos Santos codirige el curso junto a Enrique Loewe y su implicación alcanza mucho más allá de lo puramente académico. “Nuestra metodología se basa en un enfoque conceptual del diseño: aprender a contar una historia con la que se identifique y emocione el consumidor”, explica Santos.

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Además de su filosofía creativa, el curso se apoya fundamentalmente en la practicidad de un trabajo que está guiado por los mejores profesionales; no sólo los alumnos crean sus propios proyectos de la mano de diseñadores de referencia, como Nicolás Vaudelet o José Castro, sino que después, como explica Santos, se llevan a cabo mientras van “aprendiendo las técnicas necesarias sobre la marcha, con el apoyo de artesanos profesionales y la utilización de las últimas tecnologías: corte láser, impresión digital directa sobre piel, patronaje y bordado por ordenador, cámaras de envejecimiento etc”.

Tres meses de convivencia con doce creadores de España y Lationamérica han servido de base para que en Ubrique se reúna la excelencia en torno a la artesanía y el lujo en el mundo del accesorio de moda. Pieldesign se está convirtiendo, según Enrique Loewe “en el punto de referencia del diseño en piel, explorando la complicidad entre un concepto vanguardista de la artesanía y una nueva visión, más fresca y emocional, del mundo del lujo”.

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Fotografías: clase de diseño con José Castro, taller y patronaje, clase de trabajo en piel y cena de alumnos © Pieldesign 2014

Pensar antes de hacer

La mágica Galería Loewe de Barcelona, que ha acogido la exposición Elogio de la Cultura, ha sido también escaparate de un encuentro que germinó a partir del propio libro que celebra los 25 años de la Fundación Loewe. El arquitecto Juli Capella, el filósofo Rafael Argullol y Enrique Loewe, Presidente de Honor de la Fundación Loewe, han sido los protagonistas de un coloquio que ha servido de plataforma dialogante en torno a algunas de las reflexiones recogidas en esta publicación conmemorativa.

Con el título Sin diseño, a las cavernas. “Pensar antes de hacer” se encabezaba el magnífico texto con el que Capella contribuyó generosamente a nuestro Elogio de la Cultura; a partir de ahí, el coloquio que reunió en Barcelona a público y ponentes se convirtió en todo un manifiesto creativo y lúdico sobre la cultura y el concepto diseño, que se vio arropado por unas sillas de Vitra que parecían celebrar la gran acogida que este acontecimiento ha tenido en Barcelona.

Loewe, Capella, Argullol

Para Capella, “el diseño es fundamental en la calidad de vida, pero también te puede destruir”. Insistiendo en la metáfora que encierra el título de su texto, afirmó el creador que sin diseño “desaparecerían las cosas, los espacios que tenemos a nuestro alrededor”. Argullol, en la misma línea de pensamiento que el diseñador, añadió que “la estética de la vida cotidiana es decisiva para juzgar la calidad de una cultura o civilización. El equilibrio entre eficacia y buen gusto en el diseño de los objetos que nos acompañan es fundamental.” Así, insistieron en ver el diseño como “elemento conciliador” y las palabras de Argullol empujaron a Enrique Loewe en su mensaje de definir el lujo como “la búsqueda de la excelencia, de un mayor refinamiento y respeto por las cosas que nos rodean, la búsqueda de aquellas cosas que nos ayudan a ser mejores personas”.

A partir de ahí, Capella advirtió cómo “el gusto se aprende a base de asistir a lecturas, exposiciones… El lujo cada vez está menos relacionado con el dinero y más con lo exclusivo, con la relación con los objetos; los objetos no son para acumular, sino para hacerse servir por ellos”. Además, Argullol apuntaba: “Es fundamental la libertad en el gusto, no imponer cánones. El equilibrio entre tradición y modernidad es muy importante. El diseño debe alejarse del pseudolujo y acercarse al refinamiento”.

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 Precisamente ese buen hacer y el tradicional respeto creativo por el diseño que rezuma Loewe ha sido una de las razones por las que Enrique Loewe recibiera, unos días más tarde, la Medalla del Mérito en el Comercio que concede el Ministerio de Economía y Competitividad, presidido por el Ministro Luis de Guindos. Este reconocimiento público a sus aportaciones al sector comercial -desde distintos ámbitos- también ha distinguido con la Placa al Grupo Porcelanosa en su modalidad interior. En su modalidad exterior, la Medalla ha sido para José Luis Bonet Ferrer y la Placa fue concedida a Prosegur, igualmente galardonados este año.

Las celebraciones en torno a la cultura, a través de la Fundación que Enrique Loewe puso en pie en 1988, se continúan. Enrique Loewe, hoy Presidente de Honor de la Fundación Loewe.

Enrique Loewe

Fotografías: Enrique Loewe, Juli Capella y Rafael Argullol en Galería Barcelona© Nini Cortadellas para Fundación Loewe, 2013.

Emociones y reconocimientos: pasado, presente y futuro

Termina una semana prodigiosa para la Fundación Loewe; en pocos días, la celebración del XXV Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe y la despedida de Enrique Loewe- que deja la presidencia de la Fundación confiando su futuro a su hija Sheila- han precipitado varios eventos que, por su capacidad de convocatoria y por la humanidad sincera que derrochaban los participantes, han puesto de manifiesto, una vez más, los fundamentos de mecenazgo y apoyo a la cultura que han caracterizado la trayectoria de la Fundación Loewe a lo largo de los años.

AtenasPalace2El miércoles 13 de marzo tuvo lugar, en el Hotel Westin Palace de Madrid, la entrega del XXV Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, que recibió Juan Vicente Piqueras por su libro Atenas. La obra, publicada por la Editorial Visor, se hizo presente durante el acto en la voz de Luis Eduardo Aute -amigo personal del poeta- quien, acompañado por el guitarrista Tony Carmona, interpretó la canción Atenas en llamas. Fue una comida que estuvo inundada de letras -literalmente, ya que versos selectos empapaban las columnas y los muros del salón- y de poetas… pero también de grandes personalidades del diseño, la música y la danza, así como de políticos, representantes de las administraciones públicas y habituales colaboradores de la Fundación Loewe. Sheila Loewe, generosamente, quiso compartir con los asistentes un festivo poema de Álvaro García -ganador de la XXIV edición del Premio- creado especialmente para la despedida del Presidente de la Fundación y que fue leído por el poeta con la emoción que ella misma transmitía, como merecedora heredera de un legado tan prestigioso como esperanzador.

PiquerasPalace2Parte de los asistentes a la presentación del libro de Piqueras habían acompañado también a la familia Loewe en el acto que había tenido lugar la noche anterior en el Instituto Cervantes de Madrid para conmemorar el XXV Aniversario del Premio. Luis Antonio de Villena -un apoyo constante de cuya generosidad disfruta la Fundación Loewe desde hace décadas, e ideólogo iniciador en la creación de este premio- destacó la honestidad y respetabilidad internacional de un galardón que Enrique Loewe tuvo la valentía de iniciar, y la responsabilidad y coherencia de continuar a lo largo de todo este tiempo. En total, 23 de los 25 ganadores del Premio Loewe asistieron al acto, leyeron sus versos, y apoyaron con su presencia el prestigio del premio: José María Álvarez, Felipe Benítez Reyes, Antonio Cabrera, Guillermo Carnero, Sergio DeCopete y García, Alejandro Duque Amusco, Vicente Gallego, Álvaro García, Luis García Montero, Juan Antonio González Iglesias, Carlos Marzal, Lorenzo Oliván, Josefa Parra, Joaquín Pérez Azaústre, Juan Vicente Piqueras, José Luis Rey, Bernardo Schiavetta, Jaime Siles, Jenaro Talens, Vicente Valero, Álvaro Valverde, Javier Vela y Juan Pablo Zapater leyeron sus versos en una velada poética que reunió a lo más selecto de las letras españolas.

LoewesMontague2Como culminación a unas jornadas mágicas para la Fundación Loewe, el jueves 14 de marzo tuvo lugar, en el madrileño Museo del Traje, un homenaje a Enrique Loewe organizado por la Universidad Politécnica de Madrid. Representantes del diseño y la moda, ministros y ex-ministros de cultura o educación, grandes nombres de las letras y un sinfín de personalidades han arropado la despedida -que no el alejamiento- de Enrique Loewe, en lo que se ha convertido en un escaparate de la propia trayectoria prestigiosa y generosa de la Fundación. Una Fundación que, en palabras de su ya Presidente de Honor, “ocupa un lugar privilegiado en mi corazón” y que a lo largo de su vida le ha permitido “soñar despierto”.

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Fotografías del acto de entrega del XXV Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe con Juan Vicente Piqueras recogiendo el galardón, y de Sheila Loewe, Enrique Loewe y Lisa Montague © Fundación Loewe, 2013.

El XXV Premio de Poesía

Cuando termina la semana más poética del año para la Fundación Loewe, hay un nombre que brilla por encima de los demás: Juan Vicente Piqueras. El poeta valenciano ha visto su libro Atenas premiado por un jurado que, como destacó Álvaro García, nuestro ganador el año pasado, “es una antología de la mejor poesía española”.

Víctor García de la Concha como Presidente del Jurado, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Colinas, Pablo García Baena, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y el ya citado Álvaro García, ejercieron de jueces y anfitriones en una presentación a la prensa que tuvo lugar la tienda Loewe de Gran Vía el pasado martes, con el Presidente de la Fundación, Enrique Loewe.

Los poetas rodearon a Piqueras que, por puro azar se encontraba en Madrid y que pudo ser localizado por la Fundación Loewe sólo unos minutos antes de que la noticia de su premio se hiciera pública; así, su presencia ante los medios fue generosamente improvisada. Piqueras (Los Duques de Requena, 1960), actual Jefe de Estudios en el Instituto Cervantes de Argel, compartió anécdotas de su vida actual, definiendo Argel como “una ciudad difícil pero conmovedora” que en ciertos aspectos le devolvía a formas de vida y relación de su pueblo natal; algo que no le resultaba ni incómodo ni, en cierto modo, extraño: “los novelistas –reflexionó con cierta ironía- son de ciudad y los poetas somos de pueblo”. Álvaro García, que presentó el libro ganador, definió Atenas como “una vuelta al Romanticismo, sin que sea una caja de ayes; no hay quejas”. El libro, que refleja la ciudad en la que residió el autor y de la que se despide con sus poemas, llevó a García a enmarcarlo dentro de las características de su propia generación, que parece “en constante despedida, en vilo…”. Con un lenguaje “nada críptico o anómalo, sino un lenguaje de todos, llevado a sus máximas consecuencias… incluso seco, a veces”, el autor, según el anterior ganador del Premio, rompe “con el sentimentalismo, con el simbolismo” de la generación precedente, en una obra que “no hace ruido, hace música”.

La lectura de los poemas “Súplica” y “Museo de la Acrópolis” por parte de Juan Vicente Piqueras, puso punto y seguido a un acto que tuvo continuidad tres días después en el Festival Eñe. El Círculo de Bellas Artes de Madrid acogió una lectura poética en la que Piqueras estremeció a los asistentes con sus versos, que en voz del autor cobraron una dimensión extrema, y a los que sus compañeros de mesa -Enrique Loewe, Luis Antonio de Villena, el actor Juan Margallo y Jaime Siles- sólo pudieron rendirse. Fue precisamente Siles quien, al término de su intervención, definió el libro ganador como “uno de los mejores de su generación”.

El XXV Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe coincide con el 25 Aniversario de la Fundación Loewe, cuyo Presidente anunció estos días su próxima jubilación; será su hija Sheila Loewe quien quede al frente de la Fundación. Coincidiendo con la próxima ceremonia de entrega del Premio, en marzo, se reunirá a los ganadores de las ediciones anteriores, para conmemorar una fecha tan significativa como jubilosa para la poesía española.

Museo de la Acrópolis

Una mano de mármol, pero sólo los dedos,
sobre un hombro de mármol sin cabeza.

Un brazo erosionado que nadie tiende a nadie.

Un caballo sin patas.
Un jinete que es sólo sus muslos.

Dionisio a pedazos, recompuesto.

Un toro sin cuernos que está siendo devorado
por un león que no está,
sólo sus garras.

Admiramos lo desaparecido.
Tal vez nuestra cultura nace de estas ausencias,
de lo vacío, de lo que no hay.

También nosotros somos lo que queda
de nosotros,
lo que nos falta, el hueco que nos cuida.

Fotografías: Juan Vicente Piqueras agradeciendo el premio junto a los miembros del jurado y al Presidente de la Fundación Loewe © Uxío da Vila, 2012. “Museo de la Acrópolis”, poema del libro premiado © Juan Vicente Piqueras, 2012.
17 – 11 – 2012

La Utopía de María Pagés

“Se lo conté a Enrique un día, una buena mañana… y fue tan rápido en su respuesta que me sorprendió. No lo dudó. Y tanto me sorprendió su apoyo que se lo agradezco doblemente.” Con estas palabras abría la coreógrafa y bailaora María Pagés la presentación de su libro Utopía del buen lugar, construído a partir de la creación de su espectáculo del mismo nombre, y cuya pubicación ha sido patrocinada por la Fundación Loewe.

En uno de los salones del madrileño Teatro Español, donde esa misma tarde se representaría su coreografía, un encuentro ante la prensa con María Pagés y Enrique Loewe sirvió para formalizar la salida a la luz del libro y explicar el porqué de su incursión en el mundo literario y el acercamiento entre la bailaora y la firma española. “Enrique apoya a la danza; hay pocas personas del mundo empresarial en España a las que veo con tanta decisión y tanta naturalidad apoyar a la danza” afirmó la bailaora. El presidente de la Fundación nos habló de su acercamiento tardío al mundo de la danza y de que no cree que “la Fundación Loewe tenga un mérito especial”: simplemente “miramos a nuestro alrededor y al mirar vemos que este es un mundo en el que conviene pararse un poco y reflexionar, y si se puede, ayudar”. Por una parte está el patrocinio de los espectáculos de danza del Teatro Real de Madrid y del Teatre del Liceu de Barcelona, “pero queríamos que esto, y lo intentamos, derivara hacia una labor más práctica, más formativa, más educativa… que tenga más consecuencias aparte del patrocinio”, y se refirió a continuación a su interés en “buscar vertientes que abran posibilidades a jóvenes creadores ante la dificultad de dar los primeros pasos de una forma menos compleja, y por eso estamos aquí.”

Pero además, según explicó, hay una razón añadida para su acercamiento a María Pagés: “Con esta artista, amiga, podría decir, tuve una comida hace cuatro o cinco años, como algo forzado… pero nos entendimos inmediatamente y yo comprendí que ella podría ser benéfica en la traducción de una imagen de España fuera de nuestro país. Nosotros tenemos una actividad muy importante en Oriente en general, en Japón y China en particular, y así iniciamos esta especie de noviazgo fundacional aprovechando la gira que María Pagés hacía por estos lugares: acercando después de las sesiones de ballet a nuestros clientes o a la gente que habíamos invitado, que no necesariamente eran clientes, a hablar con ella, y averiguar qué es esto, y qué es el flamenco…”.

Acerca del libro, Pagés explicó que “después de hacer una creación coreográfica, que como sabéis es un proceso bastante complejo, sentí la necesidad de verbalizarlo todo, de escribirlo. Y de ahí nació. Creo que es necesario, además de contar ideas, ponerlas en palabras; necesario para el creador y para el lector”. Utopía está confeccionado a modo de entrevista con Elvira Giménez y Ángela de la Torre, porque “ellas están desde el principio de la creación y pensé que eran las personas más idóneas para tener esta conversación que ha durado meses. Creo que las respuestas casi las tenían ya ellas, por todo lo que han vivido a lo largo de ese proceso”. En una conversación aparte, la bailaora nos explicó que además, el impulsor y verdadero artífice del libro ha sido El Arbi El Harti, cómo sin su constante apoyo e insistencia el libro no habría salido a la luz, y que él es el autor de la mayor parte del texto. En su encuentro con la prensa, también contó María Pagés que su vida “está llena de libretas en las que voy anotando, y aunque las voy eligiendo según el día, hay una que es en la que van las ideas principales”. Para explicarnos la estructura cambiante del libro, Pagés se refirió a la ilustración que aparece en la página 28:  “Es el primer boceto de la escenografía. Es curioso porque era un trabajo complicado… ¿cómo se va a hacer la escenografía de un espectáculo inspirado en un arquitecto? La primero que uno se puede imaginar es que el propio artista va a intervenir; segundo, que va a tener mucho que ver con la arquitectura, y tercero, que va a tener voluminosidad.” Sin embargo, explicaba ella, “el ejercicio para el diseño de la escenografía fue todo lo contrario; fue deconstruir todos aquellos volúmenes, llegar a la esencia.” Y añadió que fue precisamente esa ilustración que nos mostraba “la que me abrió la luz; menos mal que estos dibujos están ahí, porque si no habría sido muy complicado hacer la escenografía de Utopía“. Como curiosidad, nos dijo que “fue por la noche”, aclarando que “cuando llega el proceso creativo yo casi ni duermo; cierro los ojos e intento dormir, pero no paro de pensar, es como un estado latente de  trabajo… y una de las noches me desperté y dije, ‘se me ha ocurrido. Es eso’. Y salieron esos dibujos.” A partir de ahí, contó, “me puse enseguida, por la mañana, a llamar a quien trabaja habitualmente conmigo, Eduardo Moreno, el que realiza las escenografías, el que las pone en realidad a partir de esas ideas. Salió una escenografía que representa las ideas de Utopía, porque tiene una realidad muy directa con el trabajo de Oscar Niemeyer, y me ayudaba a crear los espacios que quería para este trabajo.”

El libro está lleno de “frases y epígrafes que son como mis mandamientos; porque de vez en cuando oigo algo y ya lo estoy apuntando… y de pronto, de una frase surge una idea. Empiezo con Antonio Gades porque ha sido la persona que más ha podido influir en mi vida, en mi carrera, en mi modo de entender el flamenco, de admirarlo, de quererlo…”. El interés de María Pagés era, insistió, transmitir la complejidad del proceso creativo y coreográfico y la importancia de que “todo el mundo que trabaja contigo crea en lo que tú crees”, y que el libro pudiera leerse “en el tiempo que dura el espectáculo, en una hora y doce minutos”, para proporcionar así una relectura del montaje, desvelando sus secretos. “Creo -añade la coreógrafa- que había que empezar poco a poco con la idea de poder verbalizar y dejar por escrito lo que es efímero. A partir de ahora lo haremos de todos mis trabajos, e incluso empezaremos antes.”

Utopía del buen lugar estará a la venta -al precio de 10€- coincidiendo con las representaciones del espectáculo, y va a traducirse al inglés y al japonés para abarcar los mercados donde la artista tiene más presencia. Enrique Loewe, que había empezado su discurso releyendo las palabras de Gades a las que había hecho referencia la coreógrafa, explicó cómo “a través de lo mecánico se puede producir, de verdad, una utopía”. María Pagés, con el sentido práctico que concede el oficio, cerró el encuentro con un certero “ahora, a leer el libro, y ya está”.


Imágenes: Fotografía de la portada de Utopía del buen lugar © Elna Matamoros, 2012. Ilustraciones de la publicación: fotografía de María Pagés © David Ruano, 2011 (p.35) y diseños de escenografía (p.28) y coreografía (p.22, detalle) © María Pagés, 2011.

 

02 – 11 – 2012