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Encuentro con Enrique Loewe y Pedro Mansilla sobre Vicente Vela

Hasta mediados de abril, en la tienda LOEWE de la calle Serrano de Madrid, la muestra “Vicente Vela en LOEWE” expone el importante legado que el diseñador dejó a la marca.

“Este no es un acto cualquiera”, advirtió Enrique Loewe, “está lleno de emoción, nostalgia y reconocimiento hacia una persona que ha sido tan importante para LOEWE como para mi historia personal”. Ese fue el ambiente que se respiró en la misma tienda cuando Enrique Loewe -presidente de honor de la FUNDACIÓN LOEWE- fue presentado por su hija Sheila, actual directora de la Fundación, y el nombre de Vicente Vela volvió a resonar en la sala.

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El sociólogo, periodista y crítico de moda Pedro Mansilla, que participaba como interlocutor de Enrique Loewe en este Encuentro LOEWE, hizo un generosísimo hincapié en que su intención serviría de hilo conductor de las vivencias de quien fundó hace 28 años la FUNDACIÓN LOEWE y compartió tantos años con el propio Vela; Mansilla brindó las mejores oportunidades con sus preguntas a Enrique Loewe para que pudiera compartir con el público anécdotas y recuerdos.

Llegado de la mano del arquitecto Javier Carvajal, Vela supo desgajar su propia vida en dos mitades y delegó su faceta como pintor para entregarse a LOEWE con la vehemencia y la generosidad que le imprimía su fuerte carácter. “A Vicente Vela no se le podía dejar ‘no opinar’ sobre algo”, advirtió divertido el propio Enrique Loewe, mientras recordaba los viajes que hicieron juntos por España, con los que Vela logró dotar de una “conciencia histórica, no sólo estética” a la firma española. Vela implantó en la casa un vínculo irrompible entre los artesanos y el diseñador, que se involucraron, según Loewe, “para explicar, mostrar y resolver” en el propio taller las ideas del equipo creativo. Y ese espíritu empapó todos los ámbitos de la firma, afianzando el profundo carácter que se iba forjando. Vicente Vela nos dejó, entre otros logros, el anagrama que hoy es reconocido internacionalmente como uno de los mejores símbolos corporativos que existen.

NacimientoOrganicoVela1973Con Vicente Vela, explicó Enrique Loewe, se empezó a considerar que “los objetos tenían que tener un alma y mantener un diálogo con los consumidores”. Y añadió: “El lujo de hoy tiene que ver con un anhelo profundo de parar el tiempo y hacerse preguntas, con contar con objetos compañeros que tengan sentido a tu lado”.

Mucho más allá de su impronta dejada en LOEWE, el público pudo apreciar la influencia de Vicente Vela en aquellos que lo rodearon: “Vicente nos enseñó a no contentarnos, a ser curiosos, a enamorarnos de la cultura española. Fue un líder en crear en nosotros otros personajes, otras actitudes, otra forma de mirar las cosas”.

Fotografías: Artesanía y lujo, Encuentro LOEWE con Enrique Loewe y Pedro Mansilla © Luis Sánchez de Pedro para FUNDACIÓN LOEWE. Nacimiento orgánico, óleo sobre lienzo de Vicente Vela, 1973.

José Carlos Martínez, coreografía de un sueño

Cercanía y buen humor destiló el Encuentro LOEWE Coreografía de un sueño, una conversación entre José Carlos Martínez, Director de la Compañía Nacional de Danza y Elna Matamoros, Ballet Master de la CND y Asesora de la Fundación LOEWE, que presentó Sheila Loewe, Directora de la Fundación.

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Martínez ha desarrollado, antes de su llegada a la CND, una larga y deslumbrante carrera como bailarín que ha culminado haciéndose también un hueco en el mundo de la coreografía. Si como intérprete ha sido Étoile del Ballet de la Ópera de París y ha bailado un repertorio amplio y diverso, como coreógrafo ha sido galardonado con un Premio Benois por su pieza Les Enfants du Paradis. Cuenta con el Premio Nacional de Danza en España y el gobierno francés lo nombró Comendador de la Orden de las Artes y las Letras. “Soy español, pero de cultura francesa, y todo lo que aprendí en Francia está conmigo”, declaró el bailarín.

EncuentroJCElna2Multitud de anécdotas y recuerdos aparecieron en la conversación, que llevó a los presentes hasta la Cartagena natal de Martínez, cuando era un niño y, según contó él mismo, lo único que deseaba era bailar: “En ese momento -dijo entre risas- me daba igual hacerlo en la cocina de mi casa que en el escenario de la Ópera de París”. En referencia al comentario de Elna Matamoros sobre la importancia que tienen los primeros maestros del bailarín, José Carlos Martínez dijo que había “aprendido a bailar antes de llegar a la Escuela de la Ópera de París”, en la que apenas permaneció un año. Tras sus primeros años en su ciudad natal estudiando con Pilar Molina se marchó a Cannes (Francia) bajo la tutela de Rosella Hightower y José Ferrán. “Allí aprendí a bailar antes que a hablar francés”, recordó el bailarín, y recibió una formación personalizada y abierta.

Para Martínez, sus años profesionales en la Ópera de París transcurrieron sin sentirse “prisionero de ese gran templo de la danza. Nunca sentí la necesidad de irme de la compañía para poder desarrollarme artísticamente”. Precisamente por ese motivo ha intentado acercarse al mismo modelo de agrupación tras su llegada a la CND como Director, y abrir el repertorio de la compañía a una variedad amplia de estilos coreográficos. Martínez declaró divertido que cree que su mayor valor para que desde el INAEM-Ministerio de Cultura lo eligieran como Director fue “que debí de ser el único loco que decía que podía hacer todo con tan poco presupuesto”; y ahora, reconoce entre asombrado y satisfecho, “hemos alcanzado en tres años los objetivos que me había propuesto para cinco”. El próximo 16 de diciembre, la CND estrenará el ballet Don Quijote, en versión de Martínez, lo que supondrá el primer ballet clásico completo que pone en escena la compañía después de más de veinte años.

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Durante el Encuentro, que tuvo lugar la emblemática tienda LOEWE de la calle Gran Vía de Madrid, José Carlos Martínez quiso reconocer “el apoyo de la Fundación LOEWE -Patrocinador Oficial de la CND- para que hayamos podido abrir las puertas de la danza y de la compañía a un público muy numeroso; a gente que ni se dedica ni se va a dedicar a la danza, pero en los que hemos despertado su curiosidad”. El Proyecto Educativo de la CND, que engloba las visitas de público adulto y escolar durante su jornada de trabajo, la publicación de los Cuadernos Educativos y Aprendanza -que este fin de semana ha celebrado en Madrid su segunda edición- ha supuesto una apuesta para el futuro. “Uno de los momentos más emocionantes de todos estos años en la CND fue cuando nos visitó un grupo de niños de 3 años, a los que los pies no les llegaban al suelo desde el banco en el que estaban sentados, y al terminar el ensayo, quisieron ponerse a bailar con nosotros”.

En 2009, José Carlos Martínez participó junto al compositor José Nieto en el Encuentro LOEWE con la Danza titulado Danza-Música que tuvo lugar en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Un resumen de aquel Encuentro, moderado por Elna Matamoros, puede descargarse en el enlace que aparece al final de este articulo.

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Fotografías: Coreografía de un sueño. Encuentro LOEWE entre José Carlos Martínez y Elna Matamoros © Luis Sánchez de Pedro para Fundación LOEWE, 2015.

 

Broches de Ramón Puig Cuyàs en Loewe Barcelona

PuigCuyàs1El joyero Ramón Puig Cuyàs, acompañado por el crítico e historiador de arte Daniel Giralt-Miracle, participó esta semana en el Encuentro LOEWE “El factor humano en la creación actual” que tuvo lugar en el mismo espacio que ahora acoge sus piezas -la tienda LOEWE de Barcelona en Paseo de Gracia- , propiciando una oportunidad única para admirar y conocer el trabajo del joyero y su vínculo con la nueva colección de la firma española.

Explicó Ramón Puig que desde el principio intentó “hacer una joyería que le gustara a la gente a la que no le guste la joyería”, alejándose de la idea de priorizar, como suele suceder en este ámbito, ante “el valor de los materiales”. Para él, romper moldes en el sector joyero significa “conectar las piezas con el origen, con el simbolismo, no con la necesidad de ostentar”. La importancia de la voluntad artística del artesano, que justifica explicando que “la creación es el acto de hacerlo uno mismo, participando en todo el proceso” llevó a Ramón Puig a confesar que “hacer las cosas bien… te hace feliz”.

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Revisar el pasado para alcanzar el futuro, dice el joyero, es la base de toda evolución, ya que “para transformar algo hay que ser consciente de dónde venimos”, y defendió, igualmente, la idea de “recuperar viejas tradiciones insertándolas en marcos diferentes”.

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Ese ha sido, precisamente, el punto de partida de Jonathan Anderson en su colección creada en torno a estas joyas; algunas camisetas tienen impresiones abstractas inspiradas en el trabajo de Ramón Puig Cuyàs; una metáfora perfecta de la filosofía creativa e inspiradora de LOEWE.

Exposición de broches de Ramón Puig Cuyàs, hasta el 18 de octubre en la Tienda LOEWE de Paseo de Gracias, 35, Barcelona.

Fotografías: Ramón Puig Cuyàs y Daniel Giralt-Miracle, broche de Puig Cuyàs y T-shirt de la colección LOEWE de hombre Otoño Invierno 2015.

John Allen, la emoción del color

La sabia y distendida conversación de John Allen con la periodista Anatxu Zabalbeascoa -protagonistas del Encuentro LOEWE A bag is a landscape– ocupó recientemente la emblemática tienda LOEWE de la calle Gran Vía madrileña y la Galería LOEWE de Barcelona. Jonathan Anderson, director creativo de la firma LOEWE, ha partido de los diseños de este tejedor y maestro tapicero británico para crear una colección que convierte los dibujos planos de Allen -pensados para colgarse de la pared como alfombras- en complementos. “No podía imaginar mis diseños en tres dimensiones”, reconoció Allen. Además de toallas y bolsos de playa, sus colores han llenado carteras, llaveros o alpargatas. Paisajes que derivan hacia la abstracción y desvelan, en esta colección, la sintonía entre Allen y Anderson. “Confiábamos el uno en el otro”, declaró Allen. “Ha sido como entregarle a mi bebé”.

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Diseñador, artesano, tejedor… a John Allen le resulta indiferente cómo quieran etiquetar su trabajo. “Me veo a mí mismo como artista, pero puede parecer muy pretencioso; en realidad lo que hago es crear ideas para otros”, añade con admirable humildad. Una inspiración que, además, le llega “de todas partes” pero cuya principal motivación es el color. “El color me emociona, es como romper fronteras”, añade. Es esta una herramienta creativa que, en su opinión, “no se puede enseñar; es imposible aprender a disfrutar los colores”. Allen ha impartido clases en Royal College of Art -donde fundó el departamento textil- hasta 1989, cuando decidió centrarse en su propio trabajo.

Allen&Zabalbescoa

Experto en reinventarse, reconoce mantener una cierta “frescura” hacia su trabajo, acentuada quizás por el hecho de llevar “tanto tiempo trabajando con jóvenes”. “La gente no busca, no evoluciona…”, se lamenta. “Soy alguien cuya actitud ha cambiado con los años, soy un hombre del futuro”. Cuando Zabalbeascoa le planteó cómo se verá esta colección con el paso del tiempo, Allen se quedó pensativo, como mirando hacia adelante. Luego sonrió y dijo: “Creo que envejecerá bastante bien”. Falling Leaves es, según reconoció a los asistentes, “mi favorito de entre todos mis diseños.” Porque -se ríe- “cuando llevo este bolso siempre hay alguien que me para y pregunta: ‘¡Oh!, ¿de dónde has sacado esa maravilla?’”.

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Fotografías: Toalla de playa Cornish Harbour y duffle en canvas Falling Leaves, Colección John Allen Primavera Verano 2015 © LOEWE, 2015. Encuentro LOEWE A bag is a landscape con John Allen y Anatxu Zabalbeascoa en Galería LOEWE, Barcelona © Yolanda Muelas para LOEWE, 2015.