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Estrellas de Navidad

La Fundación Loewe, además de en el diseño y la artesanía, ha puesto su atención en la poesía, la música y la danza. Llega la semana de Navidad y, pensando en artesanía y diseño, lo primero que nos vendría a la cabeza son los belenes históricos, magníficos algunos, de tradición napolitana que podemos visitar en muchos lugares estas fechas o bien, cómo no, todo lo que alcance la vista en una tienda Loewe.

Para los otros tres campos en los que enfocamos nuestra actividad hemos pedido sus recomendaciones ad-hoc a nuestros asesores Alfredo Aracil y Elna Matamoros, en música y danza, y a Álvaro García, Premio Loewe en 2011, en poesía: ¿qué composición musical, qué coreografía, qué poema o poemario especialmente unidos a la Navidad destacarían?

En música contamos con obras maestras como el monumental Oratorio de Navidad de J.S. Bach, pero la que se lleva la palma en número de interpretaciones y repercusión durante estas fechas es El Mesías, oratorio de Haendel con texto de Jennens, compuesto en 1741 para un conjunto coral e instrumental originariamente con pocos integrantes, aunque cierta tradición lo llevó a alcanzar versiones de más de dos mil intérpretes en el siglo XIX. La obra no es, sin embargo, específicamente -o exclusivamente- navideña: su primera parte narra, en efecto, las profecías, anunciación y nacimiento del Mesías, pero las dos restantes están dedicadas a su pasión, muerte, resurrección… hasta el Juicio Final y la victoria sobre el pecado. De hecho, el célebre “Aleluya” es un canto de alegría no por el nacimiento del Redentor sino por su victoria definitiva tras ascender a los cielos.

Londres es la ciudad donde uno puede encontrar más veces y en más sitios programado El Mesías en estas fechas; desde el multitudinario y participativo que propone todos los años el Royal Albert Hall el último domingo de noviembre o primero de diciembre, tanto en la capital como en Inglaterra toda florecen las convocatorias, en las que a veces solistas de renombre participan junto a agrupaciones corales de aficionados preparados a conciencia. En la Iglesia de Saint-Martin-in-the-Fields, cuyo órgano toco en su día el propio Haendel, se ofrece la obra a la luz de las velas los días 21 y 22 por el English Chamber Choir y el Belmont Ensemble dirigidos por Peter Dyson. También podemos escucharla en casa pues hay muy buenas versiones en CD; de todas ellas vamos a recomendar aquí la no muy añeja (2005) pero ya clásica de William Christie con Les Arts Florisants y un gran plantel de solistas encabezados por Andreas Scholl, en Harmonia Mundi.

En el mundo de la danza si hay un título unido estas fechas este es -lo comentábamos hace unas semanas- El Cascanueces, una historia de hadas a partir de un cuento de Hoffmann, con música de Tchaikovsky y libreto de Petipa, estrenada en 1892 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo. Aunque inicialmente pasó sin pena ni gloria, en la actualidad en numerosas ciudades, especialmente del mundo anglosajón y centroeuropeo, no se imagina una Navidad sin representaciones de esta fantasía. Siempre con la partitura de Tchaikovsky, son sin embargo muchas las adaptaciones, y entre los autores nada menos que encontramos a Balanchine, Nureyev, Baryshnikov, Neumeier o Béjart, tras la coreografía inicial de Ivanov.


Si tuviéramos la posibilidad de ir a alguna representación este año elegiríamos la del New York City Ballet, George Balanchine’s The Nutcracker™, en el David H. Koch Theatre; la tenemos todos los días hasta el domingo 30. Como alternativa, si nos quedamos en casa, podemos ver el DVD de la versión de Nureyev, tan difícil técnicamente como bien interpretada por Elisabeth Maurin, Laurent Hilaire y el Ballet de l’Opéra de París. Se publicó en el sello Teldec en 1991; quizá no sea fácil de encontrar ya en las tiendas pero merecería la pena buscarla.

¿Y en poesía? Contamos con obras más que reconocidas, como Das Marien-Leben (La vida de la Virgen María) de Rainer Maria Rilke -un ciclo de poemas al que no tardaría en poner música Paul Hindemith-, pero vamos a optar, ya que la Navidad admite la humildad tanto como la gloria, por una recopilación, Navidades juntas, de Alfonso Canales, Premio Nacional de Poesía en 1965, Premio de la Crítica en 1973 y fallecido en Málaga -la ciudad donde vivió siempre- en 2010, cuando contaba 87 años de edad. Tan ampliamente conocedor como insuficientemente reconocido, discreto en todo momento, Canales tenía por costumbre escribir un poema, una décima, cada año para felicitar a los amigos las Navidades; fueron reunidas inicialmente en 1970, en una edición de la Caja de Ahorros Provincial de Málaga, ampliada en 2001 y publicada entonces por la Universidad Internacional de Andalucía.

Con uno de sus poemas, el correspondiente a las Navidades de 1993 -otro año de crisis, ay- cerramos el recorrido…

Ilustraciones: Festival Haendel en el Crystal Palace, Illustrated London News, 1857; ‘Vals de los copos de nieve’ de El Cascanueces por el New York City Ballet, foto © Henry Leutwyler