Aprendanza 2016: danza y educación

Por tercer año consecutivo, #Aprendanza ha vuelto a reunir el pasado mes de octubre en Madrid a profesores, artistas, trabajadores sociales… mentes ágiles que apuestan por la educación y anhelan integrar cada vez más la danza en su vida. Las instalaciones de la Compañía Nacional de Danza, Matadero Madrid y el Ballet Nacional de España, acogieron este encuentro. José Carlos Martínez, Director Artístico de la CND, sigue apostando por la parte educativa de su gestión artística y, gracias al apoyo de la FUNDACIÓN LOEWE, se materializa en proyectos como este.

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El equipo artístico de la CND dio la bienvenida a más de 180 participantes llegados desde todo el país; de ellos, un 65% eran docentes provenientes de colegios, institutos y universidades.

A lo largo de tres días de actividades participaron en distintos talleres y pudieron disfrutar de un ensayo del ballet Don Quijote, que repite el éxito de su estreno el año pasado en el Teatro de la Zarzuela de Madrid (funciones hasta el 18 de diciembre).

Los bailarines de la CND, Elisabet Biosca, Agnès López Río, Antonio de Rosa y Mattia Russo también estuvieron encabezando algunas de las actividades de #Aprendanza, además de Anael Martín, Maestra Repetidora de la compañía.

Gracias tanto a los anfitriones como a los ponentes, y a cada uno de los participantes que pasaron por esta última edición de #Aprendanza, el interés por esta actividad sigue su camino ascendente, enriqueciendo la formación de los más jóvenes mediante la integración de la danza en su educación.

Fotografía: Talleres de #Aprendanza 2016 en la sede de la CND © Paco Gómez, 2016.

LOEWE: Pasado Presente Futuro

La exposición “LOEWE: Pasado Presente Futuro” está abierta en el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico de Madrid hasta el 9 de diciembre de 2016.

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El pabellón fue construido en 1781 como un antiguo invernadero y es la estructura más emblemática de los Jardines Reales contiguos al célebre Museo del Prado. En su interior, la muestra se presenta a través de un moderno e innovador sistema de exposición. Por un lado, grandes vitrinas de cristal acrílico exhiben piezas únicas recuperadas del archivo de LOEWE, ejemplos perfectos de la unión del saber hacer artesanal de la piel y el diseño funcional más puro por la que ha apostado la marca. Por otra parte, una serie de evocadoras imágenes, tomadas del nuevo libro de LOEWE editado por Luis Venegas, cubren paredes y suelos dejando ver la riqueza histórica y el impulso actual de la casa.

La segunda sección de la exposición está dedicada a 13 fotografías en bodegón de maravillosos arreglos florales, obra de Steven Meisel; esta colección es una muestra más que evidente de la relación especial y continua del fotógrafo con LOEWE. Las imágenes, inspiradas en esta ocasión en la vida y obra de la vanguardista florista británica Constance Spry -quien, con su enfoque nada convencional, su agilidad mental y su irrefrenable espíritu, revolucionó el arte del diseño floral en las décadas de 1930-1950-, combinan en igual proporción simplicidad y exuberancia para representar el fresco dinamismo de LOEWE hoy en día.

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Para celebrar la consolidación de la presencia de LOEWE en la ciudad testigo de su nacimiento hace ya 170 años, la exposición abre sus puertas al público invitando a la gente de Madrid a redescubrir la marca y a explorar el carácter multidimensional y en continua evolución de LOEWE. Este espacio también incluye una pequeña tienda en la que, entre otros muchos regalos y recuerdos exclusivos, se podrá encontrar el nuevo libro de LOEWE –que abarca la historia de la marca en sus 592 páginas- y un calendario especial de 2017 con la serie de Flores de Steven Meisel.

“LOEWE: Pasado Presente Futuro” podrá visitarse en el Real Jardín Botánico de Madrid hasta el 9 de diciembre de 2016 en horario de 10h a 17.30h.

Fotografías: Flores (Agosto) de Steven Meisel y Past Present Future (2016).

José Ramón Ripoll y Sergio García Zamora, ganadores del XXIX Premio LOEWE de Poesía

La lengua de los otros, del escritor, musicólogo y periodista José Ramón Ripoll (Cádiz, 1952), ha resultado ganador del XXIX Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE. El Jurado, presidido por Víctor García de la Concha, y formado por Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Colinas, Soledad Puértolas, Víctor Rodríguez Núñez, Ana Rossetti, Jaime Siles y Luis Antonio de Villena, ha destacado la enigmática relación que mantienen las distintas partes de este libro y su magnífica estructura formal, además del gran número de excelentes poemas que lo componen. Sergio García Zamora, nacido en 1986 en Santa Clara (Cuba), ha obtenido el Premio LOEWE a la Creación Joven por El frío de vivir, un libro que muestra su dominio del poema en prosa y en verso, a partir de una percepción muy singular del mundo.

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El Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE reconoce anualmente la valía de un poemario inédito de al menos 300 versos y concede también un Premio a la Creación Joven a un autor menor de 30 años. Además del premio en metálico, los libros ganadores son publicados en la Colección Visor de Poesía. Desde 31 países han llegado en esta edición los 779 participantes que han concurrido con sus obras, de las que hubo 27 finalistas; México, Argentina y Colombia han sido los países hispanoamericanos más presentes entre el 23% de manuscritos enviados desde América. En esta XXIX edición, las provincias españolas más participativas han sido Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla.

Hoy martes 8 de noviembre, el Jurado ha hecho público su veredicto. Tras la bienvenida de Sheila Loewe, directora de la FUNDACIÓN LOEWE, y la lectura del acta del Jurado por Víctor García de la Concha, Víctor Rodríguez Núñez -ganador de la pasada edición- presentó El frío de vivir. Un libro, dijo, “en el que los temas se entretejen, aparecen y desaparecen, como en el pensamiento, como en la vida misma”. Destacó también el dominio que García Zamora muestra de los recursos expresivos y su poesía “autónoma, pero no desentendida; participativa, pero no política”.

[Ánima vil]

No me dejaba trabajar.
Yo era un niño en los telares de Dios
que no dejaba trabajar a Dios.
Quería ser el Gran Hilandero,
pero confundía los destinos.
No dejaba trabajar en paz.
Entonces Dios me entregó la poesía
porque si deseamos tener
tranquilo a un niño
se le da para que juegue
cualquier cosa.

Sergio García Zamora
Premio LOEWE a la Creación Joven 2016
El frío de vivir

El poeta Jaime Siles se refirió al poemario La lengua de los otros como “un libro intenso, profundo y que, para los que tenemos cierta edad, nos resulta muy íntimo”. Del ganador, José Ramón Ripoll, dijo Siles que es “un poeta hecho y derecho, con una obra muy consolidada, que aquí se ratifica plenamente”. El propio Ripoll, presente en el anuncio del Fallo, dijo que su libro es “doloroso pero gozoso”, y explicó que “por una parte hace referencia a la lengua, impuesta, que tengo que aprender para comunicarme con los demás. Juego con ese doble significado, que se explica al final”. También agradeció a la FUNDACIÓN LOEWE su apoyo a la poesía porque, dijo, “aunque la gente no le de importancia, es vital; es vital mantener la palabra porque es luchar contra el olvido, contra la amnesia”.

[La lengua de los otros]

Quiera la noche que este idioma
de herrumbres y murmullos cárdenos,
que en duermevela me musita
la canción de la noche,
no me abandone nunca,
ni me ofrezca desnudo a la otra lengua
bajo el pretexto de la vida.
Quiera el oscuro mar que guarde
en el acuoso intento de mi respiración
el arcaico compás de la tormenta
donde aún naufragan las palabras
que nunca se dirán.
Quiera el errante viento no otorgarles
la forma de otro cuerpo,
ni otra voz que me enuncie,
ni que me represente
más allá de la sombra de esta gruta
donde habito sin nombre,
sin causa y sin materia.
Quiera el verbo del mundo ser el eco
de un perpetuo silencio que amalgame
el azar y el destino,
la reverberación de un filamento
que vibra en el olvido igual que en la memoria,
punzada monocorde
de un laúd que acompaña la canción de la noche
con la que me resisto a la otra lengua:
la lengua de los otros.

José Ramón Ripoll
Premio LOEWE 2016
La lengua de los otros

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La Entrega del Premio y la presentación de los libros tendrán lugar en el mes de marzo de 2017.

Fotografías: José Ramón Ripoll y Jurado del Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE © Álvaro Tomé para FUNDACIÓN LOEWE

La Compañía Nacional de Danza crece

La Compañía Nacional de Danza que dirige José Carlos Martínez y cuyo patrocinador oficial es la FUNDACIÓN LOEWE, arranca una nueva temporada llena de ilusión y proyectos. Además de haber incorporado nuevos miembros a su elenco artístico, cuatro bailarines que ya habían interpretado roles destacados en temporadas anteriores han ascendido de categoría.

Idq_jesus-vallinas-36saac Montllor es, a partir de este año, Bailarín Principal de la CND; otras tres bailarinas -Aída Badía, Lucie Barthélémy y Elisabet Biosca- que formaban parte del Cuerpo de Baile, ocupan ahora la categoría de Solistas.

Montllor, nacido en Alcoy, ingresó en la CND 2 -bajo la dirección de Nacho Duato y Tony Fabre- en 2000 y desde entonces sólo se ha desvinculado de la agrupación durante el año que pasó en Les Grands Ballets Canadiens de Montreal. “Estoy muy agradecido -dice el bailarín acerca de su promoción- porque es una forma de reconocimiento a tu danza, a tu forma de expresar y de contar las cosas”. Durante la temporada pasada, el público ha visto al bailarín interpretar, entre otros muchos papeles destacados, el personaje de José en Carmen de Johan Inger o Don Quijote en el ballet de mismo título, estrenado por la CND en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el diciembre pasado.

luciedamadehonorLa bailarina francesa Lucie Barthélémy formó parte del Ballet de la Ópera Estatal de Baviera (Múnich) antes de ingresar en la CND en 2012. Para ella, “esta promoción ha sido lo más bonito de toda mi vida en la danza, a mis 30 años de edad, con 11 de ellos de carrera profesional… me recuerda que no hay edad ni momento para parar de crecer”. Lucie ha bailado, entre otros muchos roles destacados, el papel protagonista de Raymonda o el de Dulcinea en Don Quijote.

Aída Badía, de Santander, es miembro de la CND desde 2012 y anteriormente había participado en proyectos muy diversos con coreógrafos de primera línea; su versatilidad artística le llevó a participar, por ejemplo, en las películas Iberia y Fados de Carlos Saura. De forma relevante, Aída ha interpretado el personaje de Mercedes en el Don Quijote de José Carlos Martínez, o el paso a dos de Herman Schmermann, de William Forsythe, entre otros muchos papeles. “Me siento muy agradecida por el reconocimiento que se ha hecho a mi trabajo de estos últimos cuatro años. Esta es una profesión en la que todo el mundo se esfuerza diariamente por dar lo mejor de sí mismo y es motivador que se valore”, reflexiona la bailarina.

aidatoreros
in-transit-15-jesus-vallinasPor su parte, Elisabet Biosca ya interpretó el personaje protagonista de Carmen la pasada temporada, además de Lady Capulet en Romeo y Julieta de Goyo Montero y otros roles destacados del repertorio de la CND, compañía en la que ingresó en 2010. Anteriormente, la bailarina barcelonesa había formado parte de IT Dansa Jove Companya de Catalunya, de L’Institut del Teatre. De forma independiente, Elisabet ha protagonizado varios cortos de videodanza y ahora, con esta promoción, se siente “motivada y muy feliz de afrontar esta nueva etapa porque supone nuevos retos artísticos”.

La temporada se presenta emocionante para la CND, que reúne entre su elenco bailarines que crecen artísticamente y en los que José Carlos Martínez confía plenamente para llevar a cabo su proyecto. El público, poco a poco, empieza a conocer a los integrantes de la compañía que hacen posible su éxito.

Fotografías: Isaac Montllor como Don Quijote y Jesús Florencio como Sancho Panza, Lucie Barthélémy y Aída Badía en Don Quijote. Elisabet Biosca en In Transit © Jesús Vallinas para la CND.

El LOEWE Craft Prize presenta su trofeo

El LOEWE Craft Prize, organizado por la FUNDACIÓN LOEWE y la firma de lujo internacional que comenzó como un colectivo de artesanos, busca reconocer a creadores de vanguardia cuyo talento, visión artística y voluntad innovadora muestren nuevos caminos para el futuro de la artesanía.

Este premio anual se otorga al creador de una obra artesana extraordinaria seleccionada entre participantes de todo el mundo. Desde su convocatoria, el galardón ha atraído numerosas candidaturas, así como la atención de la comunidad internacional de arte y diseño.

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La FUNDACIÓN LOEWE desvela ahora el trofeo del ganador, diseñado por el aclamado platero británico Alex Brogden, un bol doble inspirado en la interacción de los elementos con la tierra. El trabajo de Brogden se ha exhibido en numerosos foros internacionales y ha encontrado acogida en importantes colecciones, incluyendo la del museo londinense Victoria and Albert.

Todas las obras presentadas deben combinar un enfoque innovador de la artesanía con la originalidad de su concepto artístico. Deben inscribirse dentro de cualquiera de las disciplinas de las artes aplicadas, tales como cerámica, joyería, laca, metal, mobiliario, textiles y vidrio, entre otras.

El ganador será seleccionado por un Jurado de destacados expertos en diseño, arquitectura, periodismo, crítica y comisariado, y recibirá un premio de 50.000 euros en efectivo. Su obra, y las de los 14 finalistas seleccionadas por el Comité de Expertos, pasará a formar parte del catálogo y de la exposición ‘LOEWE Craft Prize 2017’, que se expondrá de manera itinerante por distintas ciudades del mundo.

La participación está abierta a cualquier creador profesional mayor de 18 años. Se aceptan candidaturas hasta el 7 de noviembre.

Más información sobre la inscripción y los requisitos en www.loewecraftprize.com

Fotografía: Trofeo del LOEWE Craft Prize. Diseñado por Alex Brogden, 2016.

 

Vuelve la danza al Teatro Real y al Gran Teatre del Liceu

El apoyo de la FUNDACIÓN LOEWE a la danza se ha cristalizado, una vez más, en los espectáculos que presentarán el Teatro Real de Madrid y el Gran Teatre del Liceu de Barcelona la temporada próxima. Dos casas de ópera que hacen un hueco en su programación para albergar compañías de todo el mundo que muestran lo mejor de su repertorio.

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En diciembre, el ballet Coppélia, por el Ballet Nacional Sodre/Uruguay ocupará el escenario barcelonés con una versión ya emblemática de Enrique Martínez que respeta la tradición coreográfica y la historia de E.T.A. Hoffmann en la que se basó el original. La compañía, que dirige el bailarín argentino Julio Bocca actuará con la Orquesta Titular del Liceu bajo la dirección de Martín García. El contrapunto lo oferecerá la Jove Companya de L’institut del Teatre, ya en enero de 2017, que pone a prueba a sus bailarines con un programa de corte contemporáneo compuesto por Wad Ras, de Montse Sánchez y Ramón Baeza, Un Ballo, de Jiří Kylián, y Minus 16, de Ohad Naharin.

CAR_0008 (1)Poco después, el Ballet Prejocaj, que dirige el coreógrafo francés del mismo nombre, visitará por primera vez este escenario en febrero, con dos ballets que representan la parte más comprometida y valiente de su creación. Spectral Evidence, con música de John Cage, envuelve el escenario en un ambiente fantasmal mientras La Stravaganza, que alterna a Vivaldi con compositores contemporáneos, parte de la inmigración americana para crear un mosaico de transiciones en la escena.

Le Corsaire_A4 (1)El Corsario, en versión del francés Manuel Legris sobre el original de Petipa, será el primer ballet que se represente la temporada 2016-17 en el Teatro Real de Madrid, el próximo mes de enero. El Wiener Staatsballett que dirige Legris revisita este clásico inspirado en el célebre poema de Lord Byron con una visión muy próxima a la tradicional rusa, que alterna virtuosismo masculino con una fuerte femineidad y una buena dosis de aventura y acción. Los diseños de vestuario y decorados son de Luisa Spinatelli y la Orquesta Titular del Teatro Real tendrá al frente a Valery Ovsyanikov. Ya en abril, la Compañía Nacional de Danza ofrecerá toda una velada dedicada al coreógrafo americano William Forsythe. José Carlos Martínez, director de la CND, ha reunido tres piezas que en sí misma engloban la ecléctica modernidad de Forsythe y su profundo respeto por sus raíces artísticas: The Vertiginous Thrill of the Exactitud, Artifact Suite y Enemy in the Figure. Más adelante, en el mes de junio, la Martha Graham Dance Company celebrará su 90 aniversario con dos programas que engloban no sólo algunas de las piezas más representativas de la coreógrafa americana -como Deaths & Entrances, Cave of the Heart o Maple Leaf Rag– sino también una –Rust– de Nacho Duato.

En su conjunto, estas compañías ofrecerán la temporada próxima un amplísimo abanico de opciones para cautivar al espectador con espectáculos de primera clase.

Para más información, teatro-real.com y liceubarcelona.cat.

Fotografías: Coppélia por el Ballet Nacional Soder/Uruguay © Santiago Barreiro. Spectral Evidence por el Ballet Prejocaj © JCCarbone. El Corsario © Wiener Staatsballett.

La CND homenajea a Enrique Granados

Vuelve al escenario del Teatro Real de Madrid la Compañía Nacional de Danza, cerrando una temporada que, con el apoyo de la FUNDACIÓN LOEWE, ha situado a este teatro como escaparate de algunas de las mejores apuestas del ballet actual.

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Del 22 al 25 de julio, la CND que dirige José Carlos Martínez y cuyo patrocinador oficial es asimismo la FUNDACIÓN LOEWE, presentará cuatro piezas que homenajean al compositor Enrique Granados en el centenario de su muerte. El prisma musical que hila la noche desemboca en un conjunto heterogéneo de coreógrafos y estilos del que sólo una pieza, Raymonda Divertimento, ha sido ya presentada en Madrid.

InTheNightCNDIn the Night, del norteamericano Jerome Robbins, parte de una serie de nocturnos de Chopin para reflejar las distintas caras del amor a través de tres parejas que bailan bajo las estrellas. Carlos Faxas, pianista de la CND, acompaña la pieza en directo.

Anhelos y Tormentos, una creación especial de Dimo Kirilov para la CND, cuenta con ambiente sonoro de The Lab y ofrece el corte más contemporáneo de la noche poniendo a prueba la expresividad y contención de los bailarines de la compañía. Rosa Torres-Pardo interpreta, al piano y sobre el escenario, las evocadoras piezas de Enrique Granados sobre las que se construye esta coreografía.

Suite (trio) es una obra del coreógrafo Uwe Scholz sobre la Suite no. 2 para dos pianos de Serguéi Rajmáninov que nos ofrece una de las visiones más abstractas y puras del ballet del siglo pasado; dos hombres y una mujer llenan el escenario en una pieza llena de emoción y simplicidad.

Raymonda Divertimento, que en versión de José Carlos Martínez recrea el original de Marius Petipa y la visión posterior de Nureyev, parte de la partitura de Glazunov y llena el escenario de pasos de corte clásico y aromas orientalistas. Un ballet ya emblemático para la CND, que deslumbra por el trabajo de su cuerpo de baile y el virtuosismo de sus solistas.

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CND, Homenaje a Enrique Granados. Del 22 al 25 de julio en el Teatro Real de Madrid. Más información en teatro-real.com.

Fotografías: Anhelos y Tormentos e In the Night © Jesús Vallinas. Suite (trio) © José Jordan para la CND, 2016.

Lucia Moholy y su entorno en la Bauhaus

Con motivo de la primera exposición de Lucia Moholy en Madrid dentro de PHotoEspaña, la FUNDACIÓN LOEWE reunió este mes de junio a un numeroso grupo de personas que acudieron al Encuentro LOEWE “Lucia Moholy y su entorno en la Bauhaus”. Belén Moneo, arquitecto y María Millán, comisaria de la exposición, acercaron al público a la estética y a la filosofía de la legendaria escuela, así como a los artistas con los que convivió y retrató.

Anni Albers, 1927

La Bauhaus fue, desde su fundación en 1919 por el arquitecto Walter Gropius, un centro donde se aunaron la artesanía, el arte, la arquitectura y el diseño. Uno de los objetivos era diseñar y producir singulares objetos utilitarios para la vida moderna. Cuando Lucia Moholy llegó a la Bauhaus en 1923 la fotografía no formaba parte de las disciplinas de la escuela. Ella se dedicó, con un estilo personal e innovador para la época, a documentar la actividad diaria de los talleres, además de los diseños y objetos que allí se creaban.

Todos los estudiantes debían superar los cursos obligatorios destinados a trabajar sobre la teoría del color, el uso de materiales, el dibujo y otras materias que les proporcionaban una buena base para acceder a talleres especializados. La Bauhaus fue la primera escuela de arte donde se permitió a las mujeres matricularse. Sin embargo, la paridad no fue total. A las mujeres les estaba vetado participar en algunos de ellos.

Este fue el caso de la artista Anni Albers, a la que se le negó acceso a los talleres de arquitectura y vidrio y se le recomendó que se centrara en el de textil. Allí tuvo la fortuna de trabajar con Gunta Stölz en 1923. Albers pasó de ser una aventajada alumna a enseñar y dirigir el departamento de Textil hasta 1932, fecha en la que se cierra la Bauhaus de Dessau. Anni Albers y su marido, Josef Albers, emigraron a Estados Unidos en 1933 donde dieron clases y desarrollaron sus proyectos personales. El MOMA dedicó una exposición al trabajo de Anni en 1951, la cual itineró por varias ciudades de Estados Unidos durante dos años. Anni Albers se consolidó como la artista del textil más importante del siglo XX.

Florence Henri, 1927Otro caso es el de Florence Henri. Ella comenzó su carrera artística como pintora y en su paso por la Bauhaus en 1927 convivió con László Moholy-Nagy y Lucia Moholy. Ambos compartieron con Florence su pasión por la fotografía y técnicas básicas de este medio. Aunque en la escuela todavía no se enseñaba fotografía, ellos le animaron a desarrollar su trabajo y seguir experimentando con la cámara. Un año después, Florence Henri abrió un estudio de fotografía en París donde continuó con su carrera artística.

La exposición en LOEWE, “Lucia Moholy, cien años después”, invita a conocer la historia que hay detrás de las personas retratadas. Lucia Moholy fue pionera en su tratamiento de la fotografía. También lo fueron, cada uno en su medio, los diferentes artistas cuyos retratos podemos ver en la muestra. No se la pierdan.

Lucia Moholy, cien años después. Hasta el 28 de agosto en LOEWE Gran Vía, 8, Madrid [Lunes a sábado: 10:00 a 20:30h. Domingos y festivos: 11:00 a 20:00h].

Fotografías: Anni Albers, 1927. Florence Henri, 1927. Archivo Bauhaus. Cortesía de Fotostiftung Schweiz. Comisaria, María Millán.

 

Carla Badillo Coronado: intuición y lectura

“Es un libro que escribí a los 25 años; ahora tengo 30… y aun así ha sido un Premio LOEWE a la Creación Joven,” nos explica Carla Badillo Coronado. El color de la granada, galardonado en 2015, fue escrito en el tiempo que tardó esta fruta en “descomponerse ante sus ojos”. Todo un reto para alguien tan joven.

“Un premio no te hace mejor ni peor, ni tampoco es un fin -al menos en mi caso- sino una consecuencia”, afirma rotunda. De entre sus libros, inéditos o publicados, cree que este es “muy particular por cómo fue concebido, porque parece un trabajo de orfebre. A veces el lenguaje ni te alcanza para dar forma a esa poética o revelación que esconde, y hay una pelea constante entre lo que quieres transmitir y el lenguaje que empleas, porque se te queda corto.”

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Carla se vio atraída por las posibilidades de publicación que ofrecía el Premio LOEWE. “Es lo más complicado porque no sé cómo se gestiona el mundo editorial,” explica. Recalca la “seriedad” que transmiten las bases del Premio LOEWE y confiesa que se lanzó a participar sin imaginar la importancia o repercusión que tendría. “No conocía a ninguno de los miembros del Jurado y es la primera vez que Ecuador lo gana”. Sí recuerda que intuía que “ese libro estaba listo” y que algo en su interior le empujaba a enviarlo, a pesar de la falta de recursos: “¡Me tuvieron que prestar plata para imprimir los manuscritos y enviarlos a España!” Ahora, Carla Badillo Coronado es la primera mujer ecuatoriana en poder publicar en la Editorial Visor y se siente satisfecha de ver que su libro “se haya defendido solo ante un grupo de personas que tenían cerca de 800 manuscritos de 29 países”. Por eso, explica, dedicó su Premio “al grupo de inmigrantes ecuatorianos en España, a aquellos que han venido en situaciones muy precarias y luchan por tener una vida digna, porque es lo mismo que yo misma intento hacer. Intento ser coherente con lo que pienso y hacer lo que mi intuición me guía.”

2F3C4487Sobre su día a día, afirma que “la escritura es la única forma de dar un poco de armonía a mi caos.” Tras un año complicado para ella, en el que incluso sufrió un colapso emocional, y apenas con un día de diferencia del fallo del LOEWE, esta escritora y periodista ha publicado también su primera novela –Abierta sigue la noche– en una edición masiva, como parte del Plan de Fomento de la Lectura en Ecuador, y está feliz de desenvolverse en ambos géneros: “Me gusta dialogar entre diferentes lenguajes, siempre me ha interesado lo híbrido y eso se nota en El color de la granada.

Es una mujer que intenta alejarse del mundo, ni siquiera maneja el teléfono móvil “para alcanzar el silencio tan necesario en un escritor, en un poeta”. Sin dudarlo, está invirtiendo la cuantía del Premio LOEWE en “una larga travesía de casi un año viajando y escribiendo. Mi objetivo es llegar al Cáucaso y Armenia, donde nacieron Sayat Nova y Sergei Paradjanov -tan vinculados a El color de la granada– ya que el libro ha sido premiado cuando se conmemora un siglo del genocidio armenio.” Segura de su intuición, afirma: “A mí me han formado los libros, la lectura… y la gente que conozco en el camino. No tengo miedo”.

Fotografías: Carla Badillo Coronado con Enrique y Sheila Loewe en la entrega del XXVIII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE, marzo 2016 © Uxío de Vila, 2016.