La Compañía Nacional de Danza crece

La Compañía Nacional de Danza que dirige José Carlos Martínez y cuyo patrocinador oficial es la FUNDACIÓN LOEWE, arranca una nueva temporada llena de ilusión y proyectos. Además de haber incorporado nuevos miembros a su elenco artístico, cuatro bailarines que ya habían interpretado roles destacados en temporadas anteriores han ascendido de categoría.

Idq_jesus-vallinas-36saac Montllor es, a partir de este año, Bailarín Principal de la CND; otras tres bailarinas -Aída Badía, Lucie Barthélémy y Elisabet Biosca- que formaban parte del Cuerpo de Baile, ocupan ahora la categoría de Solistas.

Montllor, nacido en Alcoy, ingresó en la CND 2 -bajo la dirección de Nacho Duato y Tony Fabre- en 2000 y desde entonces sólo se ha desvinculado de la agrupación durante el año que pasó en Les Grands Ballets Canadiens de Montreal. “Estoy muy agradecido -dice el bailarín acerca de su promoción- porque es una forma de reconocimiento a tu danza, a tu forma de expresar y de contar las cosas”. Durante la temporada pasada, el público ha visto al bailarín interpretar, entre otros muchos papeles destacados, el personaje de José en Carmen de Johan Inger o Don Quijote en el ballet de mismo título, estrenado por la CND en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el diciembre pasado.

luciedamadehonorLa bailarina francesa Lucie Barthélémy formó parte del Ballet de la Ópera Estatal de Baviera (Múnich) antes de ingresar en la CND en 2012. Para ella, “esta promoción ha sido lo más bonito de toda mi vida en la danza, a mis 30 años de edad, con 11 de ellos de carrera profesional… me recuerda que no hay edad ni momento para parar de crecer”. Lucie ha bailado, entre otros muchos roles destacados, el papel protagonista de Raymonda o el de Dulcinea en Don Quijote.

Aída Badía, de Santander, es miembro de la CND desde 2012 y anteriormente había participado en proyectos muy diversos con coreógrafos de primera línea; su versatilidad artística le llevó a participar, por ejemplo, en las películas Iberia y Fados de Carlos Saura. De forma relevante, Aída ha interpretado el personaje de Mercedes en el Don Quijote de José Carlos Martínez, o el paso a dos de Herman Schmermann, de William Forsythe, entre otros muchos papeles. “Me siento muy agradecida por el reconocimiento que se ha hecho a mi trabajo de estos últimos cuatro años. Esta es una profesión en la que todo el mundo se esfuerza diariamente por dar lo mejor de sí mismo y es motivador que se valore”, reflexiona la bailarina.

aidatoreros
in-transit-15-jesus-vallinasPor su parte, Elisabet Biosca ya interpretó el personaje protagonista de Carmen la pasada temporada, además de Lady Capulet en Romeo y Julieta de Goyo Montero y otros roles destacados del repertorio de la CND, compañía en la que ingresó en 2010. Anteriormente, la bailarina barcelonesa había formado parte de IT Dansa Jove Companya de Catalunya, de L’Institut del Teatre. De forma independiente, Elisabet ha protagonizado varios cortos de videodanza y ahora, con esta promoción, se siente “motivada y muy feliz de afrontar esta nueva etapa porque supone nuevos retos artísticos”.

La temporada se presenta emocionante para la CND, que reúne entre su elenco bailarines que crecen artísticamente y en los que José Carlos Martínez confía plenamente para llevar a cabo su proyecto. El público, poco a poco, empieza a conocer a los integrantes de la compañía que hacen posible su éxito.

Fotografías: Isaac Montllor como Don Quijote y Jesús Florencio como Sancho Panza, Lucie Barthélémy y Aída Badía en Don Quijote. Elisabet Biosca en In Transit © Jesús Vallinas para la CND.

El LOEWE Craft Prize presenta su trofeo

El LOEWE Craft Prize, organizado por la FUNDACIÓN LOEWE y la firma de lujo internacional que comenzó como un colectivo de artesanos, busca reconocer a creadores de vanguardia cuyo talento, visión artística y voluntad innovadora muestren nuevos caminos para el futuro de la artesanía.

Este premio anual se otorga al creador de una obra artesana extraordinaria seleccionada entre participantes de todo el mundo. Desde su convocatoria, el galardón ha atraído numerosas candidaturas, así como la atención de la comunidad internacional de arte y diseño.

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La FUNDACIÓN LOEWE desvela ahora el trofeo del ganador, diseñado por el aclamado platero británico Alex Brogden, un bol doble inspirado en la interacción de los elementos con la tierra. El trabajo de Brogden se ha exhibido en numerosos foros internacionales y ha encontrado acogida en importantes colecciones, incluyendo la del museo londinense Victoria and Albert.

Todas las obras presentadas deben combinar un enfoque innovador de la artesanía con la originalidad de su concepto artístico. Deben inscribirse dentro de cualquiera de las disciplinas de las artes aplicadas, tales como cerámica, joyería, laca, metal, mobiliario, textiles y vidrio, entre otras.

El ganador será seleccionado por un Jurado de destacados expertos en diseño, arquitectura, periodismo, crítica y comisariado, y recibirá un premio de 50.000 euros en efectivo. Su obra, y las de los 14 finalistas seleccionadas por el Comité de Expertos, pasará a formar parte del catálogo y de la exposición ‘LOEWE Craft Prize 2017’, que se expondrá de manera itinerante por distintas ciudades del mundo.

La participación está abierta a cualquier creador profesional mayor de 18 años. Se aceptan candidaturas hasta el 7 de noviembre.

Más información sobre la inscripción y los requisitos en www.loewecraftprize.com

Fotografía: Trofeo del LOEWE Craft Prize. Diseñado por Alex Brogden, 2016.

 

Vuelve la danza al Teatro Real y al Gran Teatre del Liceu

El apoyo de la FUNDACIÓN LOEWE a la danza se ha cristalizado, una vez más, en los espectáculos que presentarán el Teatro Real de Madrid y el Gran Teatre del Liceu de Barcelona la temporada próxima. Dos casas de ópera que hacen un hueco en su programación para albergar compañías de todo el mundo que muestran lo mejor de su repertorio.

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En diciembre, el ballet Coppélia, por el Ballet Nacional Sodre/Uruguay ocupará el escenario barcelonés con una versión ya emblemática de Enrique Martínez que respeta la tradición coreográfica y la historia de E.T.A. Hoffmann en la que se basó el original. La compañía, que dirige el bailarín argentino Julio Bocca actuará con la Orquesta Titular del Liceu bajo la dirección de Martín García. El contrapunto lo oferecerá la Jove Companya de L’institut del Teatre, ya en enero de 2017, que pone a prueba a sus bailarines con un programa de corte contemporáneo compuesto por Wad Ras, de Montse Sánchez y Ramón Baeza, Un Ballo, de Jiří Kylián, y Minus 16, de Ohad Naharin.

CAR_0008 (1)Poco después, el Ballet Prejocaj, que dirige el coreógrafo francés del mismo nombre, visitará por primera vez este escenario en febrero, con dos ballets que representan la parte más comprometida y valiente de su creación. Spectral Evidence, con música de John Cage, envuelve el escenario en un ambiente fantasmal mientras La Stravaganza, que alterna a Vivaldi con compositores contemporáneos, parte de la inmigración americana para crear un mosaico de transiciones en la escena.

Le Corsaire_A4 (1)El Corsario, en versión del francés Manuel Legris sobre el original de Petipa, será el primer ballet que se represente la temporada 2016-17 en el Teatro Real de Madrid, el próximo mes de enero. El Wiener Staatsballett que dirige Legris revisita este clásico inspirado en el célebre poema de Lord Byron con una visión muy próxima a la tradicional rusa, que alterna virtuosismo masculino con una fuerte femineidad y una buena dosis de aventura y acción. Los diseños de vestuario y decorados son de Luisa Spinatelli y la Orquesta Titular del Teatro Real tendrá al frente a Valery Ovsyanikov. Ya en abril, la Compañía Nacional de Danza ofrecerá toda una velada dedicada al coreógrafo americano William Forsythe. José Carlos Martínez, director de la CND, ha reunido tres piezas que en sí misma engloban la ecléctica modernidad de Forsythe y su profundo respeto por sus raíces artísticas: The Vertiginous Thrill of the Exactitud, Artifact Suite y Enemy in the Figure. Más adelante, en el mes de junio, la Martha Graham Dance Company celebrará su 90 aniversario con dos programas que engloban no sólo algunas de las piezas más representativas de la coreógrafa americana -como Deaths & Entrances, Cave of the Heart o Maple Leaf Rag– sino también una –Rust– de Nacho Duato.

En su conjunto, estas compañías ofrecerán la temporada próxima un amplísimo abanico de opciones para cautivar al espectador con espectáculos de primera clase.

Para más información, teatro-real.com y liceubarcelona.cat.

Fotografías: Coppélia por el Ballet Nacional Soder/Uruguay © Santiago Barreiro. Spectral Evidence por el Ballet Prejocaj © JCCarbone. El Corsario © Wiener Staatsballett.

La CND homenajea a Enrique Granados

Vuelve al escenario del Teatro Real de Madrid la Compañía Nacional de Danza, cerrando una temporada que, con el apoyo de la FUNDACIÓN LOEWE, ha situado a este teatro como escaparate de algunas de las mejores apuestas del ballet actual.

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Del 22 al 25 de julio, la CND que dirige José Carlos Martínez y cuyo patrocinador oficial es asimismo la FUNDACIÓN LOEWE, presentará cuatro piezas que homenajean al compositor Enrique Granados en el centenario de su muerte. El prisma musical que hila la noche desemboca en un conjunto heterogéneo de coreógrafos y estilos del que sólo una pieza, Raymonda Divertimento, ha sido ya presentada en Madrid.

InTheNightCNDIn the Night, del norteamericano Jerome Robbins, parte de una serie de nocturnos de Chopin para reflejar las distintas caras del amor a través de tres parejas que bailan bajo las estrellas. Carlos Faxas, pianista de la CND, acompaña la pieza en directo.

Anhelos y Tormentos, una creación especial de Dimo Kirilov para la CND, cuenta con ambiente sonoro de The Lab y ofrece el corte más contemporáneo de la noche poniendo a prueba la expresividad y contención de los bailarines de la compañía. Rosa Torres-Pardo interpreta, al piano y sobre el escenario, las evocadoras piezas de Enrique Granados sobre las que se construye esta coreografía.

Suite (trio) es una obra del coreógrafo Uwe Scholz sobre la Suite no. 2 para dos pianos de Serguéi Rajmáninov que nos ofrece una de las visiones más abstractas y puras del ballet del siglo pasado; dos hombres y una mujer llenan el escenario en una pieza llena de emoción y simplicidad.

Raymonda Divertimento, que en versión de José Carlos Martínez recrea el original de Marius Petipa y la visión posterior de Nureyev, parte de la partitura de Glazunov y llena el escenario de pasos de corte clásico y aromas orientalistas. Un ballet ya emblemático para la CND, que deslumbra por el trabajo de su cuerpo de baile y el virtuosismo de sus solistas.

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CND, Homenaje a Enrique Granados. Del 22 al 25 de julio en el Teatro Real de Madrid. Más información en teatro-real.com.

Fotografías: Anhelos y Tormentos e In the Night © Jesús Vallinas. Suite (trio) © José Jordan para la CND, 2016.

Lucia Moholy y su entorno en la Bauhaus

Con motivo de la primera exposición de Lucia Moholy en Madrid dentro de PHotoEspaña, la FUNDACIÓN LOEWE reunió este mes de junio a un numeroso grupo de personas que acudieron al Encuentro LOEWE “Lucia Moholy y su entorno en la Bauhaus”. Belén Moneo, arquitecto y María Millán, comisaria de la exposición, acercaron al público a la estética y a la filosofía de la legendaria escuela, así como a los artistas con los que convivió y retrató.

Anni Albers, 1927

La Bauhaus fue, desde su fundación en 1919 por el arquitecto Walter Gropius, un centro donde se aunaron la artesanía, el arte, la arquitectura y el diseño. Uno de los objetivos era diseñar y producir singulares objetos utilitarios para la vida moderna. Cuando Lucia Moholy llegó a la Bauhaus en 1923 la fotografía no formaba parte de las disciplinas de la escuela. Ella se dedicó, con un estilo personal e innovador para la época, a documentar la actividad diaria de los talleres, además de los diseños y objetos que allí se creaban.

Todos los estudiantes debían superar los cursos obligatorios destinados a trabajar sobre la teoría del color, el uso de materiales, el dibujo y otras materias que les proporcionaban una buena base para acceder a talleres especializados. La Bauhaus fue la primera escuela de arte donde se permitió a las mujeres matricularse. Sin embargo, la paridad no fue total. A las mujeres les estaba vetado participar en algunos de ellos.

Este fue el caso de la artista Anni Albers, a la que se le negó acceso a los talleres de arquitectura y vidrio y se le recomendó que se centrara en el de textil. Allí tuvo la fortuna de trabajar con Gunta Stölz en 1923. Albers pasó de ser una aventajada alumna a enseñar y dirigir el departamento de Textil hasta 1932, fecha en la que se cierra la Bauhaus de Dessau. Anni Albers y su marido, Josef Albers, emigraron a Estados Unidos en 1933 donde dieron clases y desarrollaron sus proyectos personales. El MOMA dedicó una exposición al trabajo de Anni en 1951, la cual itineró por varias ciudades de Estados Unidos durante dos años. Anni Albers se consolidó como la artista del textil más importante del siglo XX.

Florence Henri, 1927Otro caso es el de Florence Henri. Ella comenzó su carrera artística como pintora y en su paso por la Bauhaus en 1927 convivió con László Moholy-Nagy y Lucia Moholy. Ambos compartieron con Florence su pasión por la fotografía y técnicas básicas de este medio. Aunque en la escuela todavía no se enseñaba fotografía, ellos le animaron a desarrollar su trabajo y seguir experimentando con la cámara. Un año después, Florence Henri abrió un estudio de fotografía en París donde continuó con su carrera artística.

La exposición en LOEWE, “Lucia Moholy, cien años después”, invita a conocer la historia que hay detrás de las personas retratadas. Lucia Moholy fue pionera en su tratamiento de la fotografía. También lo fueron, cada uno en su medio, los diferentes artistas cuyos retratos podemos ver en la muestra. No se la pierdan.

Lucia Moholy, cien años después. Hasta el 28 de agosto en LOEWE Gran Vía, 8, Madrid [Lunes a sábado: 10:00 a 20:30h. Domingos y festivos: 11:00 a 20:00h].

Fotografías: Anni Albers, 1927. Florence Henri, 1927. Archivo Bauhaus. Cortesía de Fotostiftung Schweiz. Comisaria, María Millán.

 

Carla Badillo Coronado: intuición y lectura

“Es un libro que escribí a los 25 años; ahora tengo 30… y aun así ha sido un Premio LOEWE a la Creación Joven,” nos explica Carla Badillo Coronado. El color de la granada, galardonado en 2015, fue escrito en el tiempo que tardó esta fruta en “descomponerse ante sus ojos”. Todo un reto para alguien tan joven.

“Un premio no te hace mejor ni peor, ni tampoco es un fin -al menos en mi caso- sino una consecuencia”, afirma rotunda. De entre sus libros, inéditos o publicados, cree que este es “muy particular por cómo fue concebido, porque parece un trabajo de orfebre. A veces el lenguaje ni te alcanza para dar forma a esa poética o revelación que esconde, y hay una pelea constante entre lo que quieres transmitir y el lenguaje que empleas, porque se te queda corto.”

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Carla se vio atraída por las posibilidades de publicación que ofrecía el Premio LOEWE. “Es lo más complicado porque no sé cómo se gestiona el mundo editorial,” explica. Recalca la “seriedad” que transmiten las bases del Premio LOEWE y confiesa que se lanzó a participar sin imaginar la importancia o repercusión que tendría. “No conocía a ninguno de los miembros del Jurado y es la primera vez que Ecuador lo gana”. Sí recuerda que intuía que “ese libro estaba listo” y que algo en su interior le empujaba a enviarlo, a pesar de la falta de recursos: “¡Me tuvieron que prestar plata para imprimir los manuscritos y enviarlos a España!” Ahora, Carla Badillo Coronado es la primera mujer ecuatoriana en poder publicar en la Editorial Visor y se siente satisfecha de ver que su libro “se haya defendido solo ante un grupo de personas que tenían cerca de 800 manuscritos de 29 países”. Por eso, explica, dedicó su Premio “al grupo de inmigrantes ecuatorianos en España, a aquellos que han venido en situaciones muy precarias y luchan por tener una vida digna, porque es lo mismo que yo misma intento hacer. Intento ser coherente con lo que pienso y hacer lo que mi intuición me guía.”

2F3C4487Sobre su día a día, afirma que “la escritura es la única forma de dar un poco de armonía a mi caos.” Tras un año complicado para ella, en el que incluso sufrió un colapso emocional, y apenas con un día de diferencia del fallo del LOEWE, esta escritora y periodista ha publicado también su primera novela –Abierta sigue la noche– en una edición masiva, como parte del Plan de Fomento de la Lectura en Ecuador, y está feliz de desenvolverse en ambos géneros: “Me gusta dialogar entre diferentes lenguajes, siempre me ha interesado lo híbrido y eso se nota en El color de la granada.

Es una mujer que intenta alejarse del mundo, ni siquiera maneja el teléfono móvil “para alcanzar el silencio tan necesario en un escritor, en un poeta”. Sin dudarlo, está invirtiendo la cuantía del Premio LOEWE en “una larga travesía de casi un año viajando y escribiendo. Mi objetivo es llegar al Cáucaso y Armenia, donde nacieron Sayat Nova y Sergei Paradjanov -tan vinculados a El color de la granada– ya que el libro ha sido premiado cuando se conmemora un siglo del genocidio armenio.” Segura de su intuición, afirma: “A mí me han formado los libros, la lectura… y la gente que conozco en el camino. No tengo miedo”.

Fotografías: Carla Badillo Coronado con Enrique y Sheila Loewe en la entrega del XXVIII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE, marzo 2016 © Uxío de Vila, 2016.

Lucia Moholy, cien años después

MoholyBauhausLa exposición que presenta la FUNDACIÓN LOEWE, como parte de PhotoEspaña 2016, muestra 48 fotografías tomadas durante los quince años que Lucia Moholy trabajó como fotógrafa; su aportación como fotógrafa, crítica de arte, historiadora y docente gana mayor reconocimiento cada día y su trabajo es relevante para promover la estética y la filosofía de la Bauhaus.

MoholyAutorretratoMoholy nació en Praga en 1894, donde estudió Filosofía e Historia del Arte y comenzó su carrera profesional en Alemania como editora y escritora para diferentes casas editoriales. Empezó a interesarse por la fotografía en 1915 y tras casarse con el artista László Moholy-Nagy, se incorporó a la Bauhaus en 1923. Fotografió su célebre arquitectura y los espacios interiores con su mobiliario, rompiendo con su estilo las prácticas fotográficas establecidas.

Tras abandonar Alemania, Lucia Moholy se trasladó a Londres y luego a Zúrich donde continuó escribiendo sobre fotografía. Durante años se dedicó a recuperar sus negativos, que habían estado dispersos desde que dejó Berlín. Esta exposición quiere contribuir a restablecer la innegable relevancia de la artista para nuestro momento y para futuras generaciones.

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Lucia Moholy, cien años después. Hasta el 28 de agosto en LOEWE Gran Vía, 8, Madrid [Lunes a sábado: 10:00 a 20:30h. Domingos y festivos: 11:00 a 20:00h].

Fotografías: Bauhaus Dessau, 1926. Autorretrato, 1930. Muebles de la Bauhaus diseñados por Marcel Breuer, 1923. Cortesía de Fotostiftung Schweiz. Comisaria, María Millán.

Don Quijote baila en papel

DonQCNDJovenesPortadaCoincidiendo con las celebraciones del Cuarto Centenario de la muerte de Cervantes, la Compañía Nacional de Danza que dirige José Carlos Martínez ha publicado un nuevo Cuaderno Educativo enfocado a difundir el trabajo que realiza la agrupación.

El ballet Don Quijote, que en versión de José Carlos Martínez se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el pasado mes de diciembre, protagoniza así el título más reciente de este precioso proyecto que, con el apoyo de la FUNDACIÓN LOEWE, condensa la esencia del proyecto educativo de la CND. Publicado en dos versiones –una para público joven y otra para adultos- este Cuaderno Educativo plasma tanto los secretos de este montaje en la compañía, como la historia de este ballet y su vínculo con la novela cervantina.

DonQCNDFandangoGranelElna Matamoros -Maestra Repetidora de la CND y Asesora de la FUNDACIÓN LOEWE- es, como en otras ocasiones, la responsable de los textos y la selección de imágenes que lo acompañan, y en este caso recoge tanto fotografías del montaje actual como grabados de la edición de Don Quijote de la Mancha ilustrada por Gustavo Doré o diseños de vestuario firmados por la figurinista Carmen Granel.

Los Cuadernos Educativos de la Compañía Nacional de Danza, que se distribuyen en los ensayos abiertos de la compañía, son una herramienta perfecta para documentarse antes de asistir a una representación de Don Quijote ya que abren la puerta al mundo caballeresco, burlón y romántico que plasma el ballet, que está siendo representado por toda España en estos meses. Estas publicaciones también pueden descargarse gratuitamente a través de la página web de la compañía y en los enlaces siguientes.

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Fotografías: portada de Don Quijote para los más jóvenes. Cuadernos Educativos de la Compañía Nacional de Danza. Ilustración: “… aquellas sonadas soñadas invenciones que leía…”. Don Quijote de la Mancha. Plancha 1, cap.1. Grabado de Gustavo Doré (1863). Maquetación de Anabel Poveda. El fandango. Figurín de Carmen Granel para la CND, 2015.

María Pagés baila para los niños

La Sala Roja de los Teatros del Canal de Madrid, donde la bailaora y coreógrafa María Pagés presentó este mes de abril su espectáculo Yo, Carmen, se llenó de caritas ilusionadas que descubrían los secretos que mejor esconde este montaje. Todo el equipo que forma parte de la Compañía María Pagés se volcó y cautivó a los niños y sus familias con su espectáculo pedagógico La alegría de los niños.

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No sólo los más jóvenes pudieron vivir la experiencia de pedir personalmente al regidor de escena que subiera el telón de boca que separa el escenario de las butacas, sino que además conocieron por su nombre a todos los bailarines, músicos y técnicos que hacen posible que cada día, y en distintos rincones del mundo, este espectáculo deslumbre al público.María Pagés 6

La propia María Pagés, con pasión y cercanía a pie de escenario y con el micrófono en la mano, les explicaba los detalles de las palmas sordas, de cómo tocar los pitos o la forma de abrir y cerrar el abanico con gracia. Mientras tanto, las bailarinas de la compañía ayudaban a los más pequeños a moverse manteniendo el compás y a seguir las indicaciones de la coreógrafa.

Con el apoyo de la FUNDACIÓN LOEWE, María Pagés lleva el flamenco por todo el mundo, y gracias a iniciativas como esta, el público de danza tiene asegurado el relevo generacional. ¡Gracias, María!

 

Fotografía: La alegría de los niños, María Pagés Compañía © Luis Sánchez de Pedro para FUNDACIÓN LOEWE, 2016.

 

La poesía libre de Víctor Rodríguez Núñez

Víctor Rodríguez Núñez desea, sobre todo, que despegue, el libro con el que ha ganado el XXVIII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE, “sea leído”. “Es el sueño más grande que uno pueda tener”, afirma.

Nacido en Cuba pero asentado en los Estados Unidos desde hace varias décadas, afirma que “cuando vivía en Cuba sólo era un poeta cubano; ahora soy un poeta cubano especializado en poesía cubana”. Reconoce que se había presentado al Premio LOEWE en numerosas ocasiones, ya que “es el premio más importante en su categoría en lengua española; no es el que da más dinero, pero es el que todo el mundo quiere ganar”, explica. “Su rigor, el jurado y la nómina de ganadores es impresionante. Es un honor estar ahí”.

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Entre risas, reconoce: “Cada vez que terminaba un libro lo mandaba al LOEWE y cuando perdía… entonces lo enviaba a otro concurso”. Por ello, se siente “muy orgulloso de haberlo ganado por fin” y afirma agradecer “a todos los que me han hecho esto más difícil, porque me han hecho mejor. La resistencia es muy importante para todo artista.”

Vive un momento luminoso, claro está, pero encuentra difícil definirse como escritor. “Uno no es siempre un mismo poeta, uno está siempre cambiando. Lo importante es la consciencia de ese cambio; es un grave problema resistirse a cambiar, va en detrimento de su obra. Las identidades no existen, lo único que existe es el cambio. La identidad está relacionada con el verbo ‘ser’, y el verbo ‘ser’ es una ilusión. El verbo ‘estar’ es el que representa a la realidad. ‘Estamos’ en el mundo, no ‘somos’. Esa distinción es una riqueza del español que no tienen otras lenguas.”

Sí está seguro, sin embargo, de una característica importante en su personalidad poética: la independencia. “Yo no pertenezco a ningún grupo ni conozco a nadie. No soy un escritor oficial cubano, ni tampoco un escritor disidente cubano. Soy un escritor independiente -explica- y la independencia se paga caro. Lo pagas con la exclusión de antologías, de las publicaciones… no tengo un editor en ninguna parte. La única forma que yo he tenido para seguir publicando ha sido someterme a la lotería de los concursos y eso me ha hecho sentirme, a la larga, bastante seguro de lo que escribo porque he ganado varios premios importantes sin conocer a nadie”. Explica el poeta que lo que escribe “se ha ido imponiendo por sí mismo” y eso “le regocija”, de modo que está “muy agradecido a España por esa cogida porque ha significado mi puerta de escape.” Sin dudarlo, añade: “Aquí me he realizado como poeta.”

Acerca de la repercusión del Premio, explica que “la noticia salió en todos los periódicos de referencia de América Latina”. Así que, advierte divertido: “Si este año mandaron ochocientos manuscritos, ¡a lo mejor al año que viene mandan mil!” Y haciendo referencia a su presencia como miembro del Jurado de la próxima edición, afirma: “¡Me tocará mi parte en el trabajo de abrirme paso en esa selva de poemas!”.

Fotografía: Víctor Rodríguez Núñez en la entrega del XXVIII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE © Uxío de Vila para FUNDACIÓN LOEWE, 2016.