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Del otro lado del Atlántico

Los ganadores María Gómez Lara y Óscar Hahn

«Loewe se atreve a honrar lo que no es moda, ni pasa de moda». Reconocimiento, gratitud y respeto por la literatura en su máxima expresión, destilaban las palabras del poeta chileno Óscar Hahn (Iquique, 1938) al recoger su galardón.

El XXVII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe hizo público el Fallo del Jurado el pasado noviembre.

Meses después, con los poemarios publicados por la Editorial Visor, los ganadores se han encontrado con el Jurado y una selección de invitados relacionados con la literatura, la moda, el diseño y todas las ramas artísticas que vertebran la actividad cultural de la Fundación Loewe. El Hotel Westin Palace, como cada año, acoge la gran fiesta de la lírica.

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La intervención de Hahn fue un canto a la valentía y la constancia de la Fundación Loewe en su apoyo a la poesía, definiéndola como «una forma superior del lujo, no en lo suntuoso, sino como experiencia única, intensa» a pesar de considerarse «la variante pobre de la literatura; pobre en ventas pero rica en atributos de la condición humana». El escritor también chileno Jorge Edwards presentó Los espejos comunicantes de Óscar Hahn en un brillante discurso lleno de guiños a la poesía como cadena que une épocas y nombres distantes, reivindicando que «la poesía de calidad tiene una condición profética».

La colombiana María Gómez Lara (Bogotá, 1989), llena de agradecimiento, recogió el Premio a la Creación Joven por su libro Contratono, que presentó Antonio Lucas, ganador del Premio Loewe la pasada edición. Con unas lúcidas palabras que destacaban «la voz potente» de los versos de la joven poeta, afirmó que «arrastra ya una madurez que no renuncia al asombro, y es lo que le da textura»; su libro muestra, además, que «sabe cuál es la mejor tradición de la poesía».

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Sheila Loewe -Directora de la Fundación- y su padre Enrique Loewe -Presidente de Honor- acogieron a los presentes desde el estrado con la complicidad de quien se sabe rodeado de amigos y satisfecho por la labor terminada.

Modesto Lomba y Enrique Loewe

Enrique Loewe tuvo un honesto agradecimiento para el poeta Pablo García Baena, quien por motivos de salud ha decidido que sería esta su última participación como Jurado del Premio, y demostró públicamente su respaldo y satisfacción por el rumbo que está tomando la Fundación Loewe, bajo la mirada de su hija Sheila. «Ella y su equipo», afirmó, «son mi tranquilidad».

Es la primera vez que los dos galardones recaen en poetas hispanoamericanos. La Fundación Loewe, satisfecha de reforzar los vínculos que nuestra lengua común proporciona, celebra la llegada de dos hermosos libros de poemas del otro lado del Atlántico a nuestras manos. La poesía, una vez más, ha demostrado su capacidad de tender puentes cuando es una voz auténtica, serena y libre de prejuicios.

Fotografías: María Gómez Lara y Óscar Hahn; Ó. Hahn recibe su premio junto a Jorge Edwards; M. Gómez Lara y Antonio Lucas; Sheila Loewe, J. Edwards, Ó. Hahn, M. Gómez Lara, A. Lucas y Enrique Loewe; E. Loewe con Modesto Lomba © Fundación Loewe, 2015.

Damas de la literatura

Una anfitriona de lujo – Soledad Puértolas – engalanó y mostró a los asistentes la sabiduría y el encanto de Ida Vitale. La icónica tienda Loewe de la calle de Gran Vía, en Madrid, se convirtió por unas horas en un paréntesis de poesía y luz en medio del bullicio de la capital, acogiendo el Encuentro protagonizado por las dos escritoras.

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Vitale -su vida y sus pensamientos- rezuma literatura en su máxima expresión y abarca más de noventa años de historia de nuestras letras. Lectora incansable, traductora, escritora y viajera, la poeta uruguaya desbordó ingenio ante la mirada atenta y la guía astuta de Soledad Puértolas, que desde la prudencia y la sabiduría, supo desgranar los aspectos más atrayentes de su interlocutora. Un Encuentro de dos damas de la literatura.

I+S-42Agradecida a sus maestros en la vida y en la palabra, Ida Vitale se mostró reacia a hablar de generaciones literarias, defendiendo su preferencia a «establecer lineas verticales en vez de horizontales» entre los artistas, y explicó el «ambiente de expectativas literarias que se crea en torno a un personaje». Rubén Darío, Rafael Alberti o Julio Herrera aparecieron como invitados inesperados en las palabras de Vitale a lo largo de una conversación que nos llevó a México y otros lugares llenos de vida, llenos de poesía.

El recuerdo de sus primeros encuentros con los libros y su acercamiento a la palabra a través de la traducción, llevaron a Vitale y Puértolas a la lectura de fragmentos de la obra de cada una; momentos de complicidad con sus lectores.

La fiesta de la literaura continúa: hoy viernes abre en Madrid el Festival Eñe, en el que la Fundación Loewe mantiene su presencia. Además de las lecturas poéticas habituales, Rosa Torres-Pardo pondrá música a los versos de Luis García Montero; este año, la poesía ocupará también la zona chill-out y se proyectará el documental Se dice poeta, de Sofía Castañón. Un año más, la Fundación Loewe sigue apostando por las letras en una cita esperada por todos.

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Fotografías: Encuentro de Ida Vitale y Soledad Puértolas en la tienda Loewe de la calle Gran Vía, Madrid © Uxío da Vila para Fundación Loewe, 2014.

Poesía premiada

El veterano poeta chileno Óscar Hahn (Iquique, 1938) es el ganador del XXVII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe con Los espejos comunicantes, un libro en el que conviven dos voces solapadas, dos miradas, una intimista e introspectiva y otra que nos asoma a una realidad cotidiana a veces convulsa. Esta mañana se ha hecho público en la tienda Loewe de Gran Vía, en Madrid.

El Premio Loewe a la Creación Joven ha sido para la colombiana María Gómez Lara (Bogotá, 1989) por Contratono, «una poesía fresca e indiscutible, que alerta de una gran promesa», según manifestó el Jurado, presidido por Víctor García de la Concha e integrado por Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Colinas, Pablo García Baena, Antonio Lucas, Soledad Puértolas, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena e Ida Vitale.

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Treinta y nueve obras habían quedado finalistas de las 845, procedentes de 32 países, presentadas en esta edición. Cerca de dos centenares llegaron de América, que este año ha copado el palmarés; algo que no había ocurrido nunca en las ediciones precedentes del Premio Loewe, que se convoca desde 1987 con el fin de «impulsar la calidad poética en lengua castellana». Se premia una obra inédita de al menos 300 versos y se concede un Premio a la Creación Joven a un autor menor de 30 años. Ambos libros son publicados en la Colección Visor de Poesía.

La entrega de los Premios y la presentación de los libros editados tendrá lugar el próximo mes de marzo. Esta mañana, Sheila Loewe, Directora de la Fundación Loewe, fue la anfitriona del encuentro entre el jurado y los medios de comunicación. Tras su bienvenida, dio paso a Víctor García de la Concha, que leyó el Acta del Jurado con el fallo de los premios.

Cada obra premiada fue, a continuación, presentada y comentada por un miembro del Jurado. Ida Vitale, «agradecida de estar aquí y de haber coincidido con un jurado tan generosamente unánime», destacó «la solvencia» de Contratono, el libro de María Gómez Lara. Le asombraron sus poemas desde su primer contacto con ellos, y leyó uno, el titulado Emily Dickinson, como muestra de la escritura de esta jovencísima poeta.

Nací el mismo día que Emily Dickinson
casi dos siglos después
y las cosas han cambiado un poco
desde entonces

IdaVitale2014no tuve
su entereza ante el dolor
ni su oído sutil para las revelaciones

vivo en un edificio alto
donde no llegan los pájaros
sólo un ruido de sirenas
que no canta

es una ciudad inmensa
aquí todos somos Nadie
pero no hemos aprendido
a guardar el secreto:

al caminar regamos
nuestra nada en las esquinas

Nací con la piel oscura
en un país del trópico
y vine a buscarla a este estruendo
tan lejano de su voz
que se enredaba en las praderas

la imagino callando en los ladrillos
veo sus manuscritos de letras apretadas

como ramas de tina negra
que se quiebran
en cualquier envoltura
en la lista de mercado
y se enlazan otra vez
para inventar el mundo

Nací un diez de diciembre como ella
y no traje ese silencio

sin embargo

gracias al conjuro
de repetir sus versos
mientras cambian los semáforos

estoy a flote

todavía


La presentación de Los espejos comunicantes, el libro premiado de Óscar Hahn, corrió a cargo de Luis Antonio de Villena. Señaló la existencia en él de «dos lenguajes diferentes» que se compenetran: uno de «indagación sobre el yo» y su «perplejidad» en el mundo, y otro que mira al mundo en la actualidad, «un mundo que no funciona bien», que a veces no se entiende y en el que el hombre frecuentemente no es nuestro mejor compañero.

Lo vemos en el Vals de Santiago, poema que el propio Hahn ha elegido como muestra:

LuisAntoniodeVillena2014Un bosque depresivo invade la ciudad
un bosque trashumante
que quisiera escapar pero no puede

Desde los árboles que se agitan irascibles
caen castañas de carbón

Veloces monstruos de metal
con cerebros de moscas
se han adueñado de las calles

Chillan y chillan

No queda oxígeno que respirar
La clorofila se ha vuelto alquitrán

Pasan tortugas que parecen perros
y gatos que parecen caballos
Pasan pájaros que no consiguen volar
por el peso del hollín en sus alas

Una ballena se ha varado en la Plaza de Armas

Está nevando en pleno verano mamá
y los niños no pueden columpiarse
Nada se mece nada se balancea
El viento está inmóvil como una idea fija

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Fotografías: Soledad Puértolas, Pablo García Baena, Antonio Colinas, Víctor García de la Concha, Enrique Loewe, Ida Vitale. Luis Antonio de Villena, José Manuel Caballero Bonald, Jaime Siles, Francisco Brines, Jesús García Sánchez (Chus Visor), Sheila Loewe y Antonio Lucas. Ida Vitale presenta Contratono, de María Gómez Lara. Luis Antonio de Villena presenta Los espejos comunicantes, de Óscar Hahn. © Uxío da Vila para la Fundación Loewe

Hay Festival Segovia

La novena edición del Hay Festival Segovia Imagina el Mundo, se celebra del 25 al 28 de septiembre.

Enrique Loewe, presidente de honor de la Fundación Loewe, y José Carlos Martínez, director de la Compañía Nacional de Danza, conversarán con Julieta Martialay, redactora de Estilo de Vida de la revista Elle, sobre arte, cultura y danza, en el 35º aniversario de la CND, el próximo jueves 25 a las 20:15 horas en San Juan de los Caballeros.

Antonio Lucas, Juan Vicente Piqueras y Álvaro García, ganadores de las últimas tres ediciones del Premio Loewe de poesía, leerán en el Jardín Romeral de San Marcos el sábado 27 a las 12:15 horas.

¡No os lo perdáis!

 

Antonio Lucas y Elena Medel en La Noche de los Libros

De la mano de los más recientes ganadores de su Premio Internacional de Poesía, la Fundación Loewe participa hoy, día 23 de abril, en la celebración de La Noche de los Libros. Un mano a mano de poetas reunirá a Antonio Lucas y Elena Medel en la Galería Loewe de la madrileña calle de Gran Vía.

la ganadora Elena Medel, en la lectura de un poema

Recientemente hablaba Lucas en nuestro blog del Premio, de la poesía y de su amistad con Medel. Hoy, es ella la que nos cuenta su llegada a la poesía: “Aprendí a leer muy pequeña, y comencé a escribir relatos por imitación: con las atmósferas de los cuentos que leía, con sus protagonistas, inventaba personajes y transformaba los finales. Más tarde, en el tránsito del colegio al instituto, me regalaron una antología de la generación del 27, y allí me encontré con Lorca y los versos de Poeta en Nueva York. No comprendía qué quería decirme, pero me ocurría igual que con una canción en un idioma que no entiendo: su música y las imágenes que me removía me bastaban. Con la poesía me ocurrió igual, que me inicié en ella por imitación, pero pronto quise contar desde mi voz.”

La poesía, como a tantos otros, le cambió la vida “en todo, por supuesto”. Es Medel una escritora con los pies en la tierra, que rechaza “el misticismo en torno a la lectura y la escritura, y no creo que afronte la vida de una forma distinta por leer o escribir poemas, pero sin los poemas de los poetas que me guían me faltarían muchas experiencias.” A la poesía le debe, cómo no, “muchas vivencias y muchos buenos amigos.” Reflexionando sobre su poemario Chatterton respecto a su obra anterior, dice la escritora que “lo distingue la propia escritura: no tanto en el plano formal, creo, como en el propio acto de escribir, que aquí ha sido más consciente que en los anteriores poemarios, en los que aún me faltaba por encontrar el tempo. El lenguaje es más claro que en Tara y más narrativo que en Mi primer bikini, y el resultado más maduro que en ambos, por motivos cronológicos obvios.”

Los Premiados en el acto de entrega con Enrique y Sheila Loewe

Su presencia en el Premio Loewe fue el resultado de una serie de vicisitudes, ya que en 2012 había cerrado DVD Ediciones, con la que Elena Medel había publicado sus anteriores poemarios: se había quedado sin editorial. “Llevaba muchos años sin publicar un libro, siete cuando terminé Chatterton, ocho ahora, y presentarme a un premio me parecía la opción más rápida de dar salida al libro en una buena editorial. El Premio Loewe (yo confieso que, cuando me presenté, pensé siempre en la opción a la Creación Joven) me garantizaba el apoyo de Visor, con una magnífica distribución en España y Latinoamérica, y sobre todo el prestigio del jurado (con algunos de los maestros a los que más admiro) y el listado de ganadores que me precede.” También confirma, generosa, el atractivo del respaldo de la Fundación Loewe: “una entidad privada que decide invertir su dinero en la cultura, y en expresiones muchas veces tan minoritarias como la poesía o la danza. Ojalá muchos otros imitasen su ejemplo.”

El Premio ha supuesto un reconocimiento importante a su trabajo. «Cuando terminé Chatterton no estaba segura de haber dado el paso correcto, por los cambios que presentaba desde mi anterior libro, y todo eran dudas y temores; pero hablar en la rueda de prensa tras el fallo con Francisco Brines, Pablo García Baena o Jaime Siles, y que me comentaran aspectos concretos sobre el poemario que les habían interesado, que se refiriesen a escenas o poemas, igual que yo podría referirme a escenas o poemas suyos… Me impresionó y, al mismo tiempo, me calmó, igual que la reacción de los lectores, que está siendo generosísima.» Y añade, ya tranquila: «El Loewe Joven ha supuesto un respaldo a mi escritura.»

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Elena Medel admite su ilusión por leer con el poeta madrileño, porque “es buen amigo desde hace muchos años, y a quien admiro, sobre todo, desde que leí Lucernario.” Los desengaños –el poemario ganador del Premio Loewe- ha entusiasmado a Medel,por lo que tiene de pararse a contemplar su estado, y de reflexionar desde la rabia y la urgencia y la fuerza poética, inmensa, que guía el libro. ¡Y esos poemas en prosa!”.  Medel nos adelanta algo sobre su participación esta noche: “Supongo que, además de leer poemas de Chatterton, rescataré poemas de Tara y quizá alguno posterior. Será un recorrido curioso…”.

Fotografías: Antonio Lucas, Elena Medel, Enrique Loewe y Sheila Loewe en la entrega de galardones del XXVI Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe. Elena Medel en la lectura de su poemario ganador, Chatterton © Fundación Loewe, 2014.

Feliz Día Mundial de la Poesía

Fuera de sitio

Imagina que el tiempo sólo es lo que amas:
unas pocas palabras, unos seres exactos,
unas horas muy lisas, una playa (quizá)
donde el daño no acecha.

Imagina la vida como no lo es ahora,
no quiero decir como algo perfecto,
sino un resplandor, cierto abril de muy lejos,
un tributo al azar sin otro destino
que el confín fugitivo de un eco sin rostro.
Y después cualquier cosa.

Con qué precisión va la edad hilvanando el espino.
Y qué extraña la urgencia de ir en pie hasta la ola,
celebrar lentamente que aniquile mi huella,
mi escritura de hombre, mi certeza de surco,
ser la alta misión de lo que nunca concluye
como no cierra el mar su recado en la orilla.

Pero no es estar quieto la razón ni la meta,
sino un querer más pequeño, una conquista más clara:
ver la vida llegar de su noche a tu noche
en un cuerpo ajeno,
pronunciar su silencio,
abrazar su alambrada,
desear su vacío,
delirar sin camino, sin mapa, sin fuego,
hasta el tiempo sin tiempo
del país que no haremos.

De Los desengaños
Antonio Lucas
Premio Loewe 2013
Visor, 2014

UN CUERVO EN LA VENTANA DE RAYMOND CARVER

para Erika

Nadie se posa en el alféizar -son veintiocho años
de espacio adolescente-,
pero qué ocurriría si el pájaro sobre el que he leído
en todos los poemas
se colara por el patio de luces y asomara
por el alféizar de mis veintiocho años,

un pájaro
mi habitación adolescente.

Y qué ocurriría si yo escribiese aún
-si me preguntan, respondo que ya no-
y un pájaro cualquiera, ninguno de los pájaros sobre
los que haya leído en todos los poemas,
un cuervo o una de las palomas negras que asoman en la oficina,
interrumpiese en la escritura
como el que se posó en la ventana de Carver.

¿Ganaría su lugar en el poema?
¿Dejaría de ser pájaro?

Alza el vuelo. Ya no hay
habitación en el alféizar.

De Chatterton
Elena Medel
Premio Loewe a la Creación Joven 2013
Visor, 2014

Poesía y vida

La gran fiesta de la Fundación Loewe gira cada año en torno a la poesía.

Jon†s Trueba, Enrique Loewe, Elena Medel, Antonio Lucas, Sheila Loewe y Juan Diego Botto

Artistas, escritores, periodistas, políticos y gestores se reúnen cada año en el Hotel Palace de Madrid para celebrar la entrega del Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, que en esta XXVI edición ha recaído en manos de Antonio Lucas por su libro Los desengaños y Elena Medel, en Creación Joven, por su poemario Chatterton. Ambos, como de costumbre, han sido publicados por la Editorial Visor.

Juan Diego Botto, presentando el libro los Desenga§os, de Antonio Lucas

Aunque el ambiente de celebración es constante, año tras año, y los reencuentros que tienen lugar en los salones del Palace son siempre entrañables, nada logra restarle protagonismo a la auténtica estrella de ese momento: la poesía.

Se puede vivir sin poesía -se dijo en numerosas ocasiones durante el acto de presentación de los libros- pero sin duda, la vida estaría mucho más vacía, sería menos rica e interesante. Poetas de referencia se mezclaron el pasado miércoles con los más jóvenes -ganadores del Premio Loewe en ediciones anteriores- y ese ambiente de camaradería en el oficio y en la vida resalta el auténtico significado del acto de entrega del galardón.

Eduardo Arroyo, Carmen Iglesias y V°ctor Garc°a de la Concha

Como no podía ser de otra manera, las palabras de Enrique Loewe, Presidente de Honor de la Fundación, se vieron empapadas de recuerdos a escritores fallecidos recientemente y muy vinculados a los primeros tiempos del Premio de Poesía: Octavio Paz fue, según palabras de Enrique Loewe, «el impulso y la energía» de los primeros años, fundamentales para que este galardón de las letras españolas pueda seguir disfutando de una larga y prestigiosa existencia; la poesía de Juan Luis Panero, primer ganador del Premio, propició la memoria y el reconocimiento a los galardonados en el pasado.

Además, Ana María Moix, brillante mujer de letras e impulsora de los Premis Terenci Moix en Barcelona, con los que la Fundación Loewe ha tenido un vínculo estrecho durante varios años, y el poeta Félix Grande, amigo y estimulante presencia en los actos de la Fundación Loewe, fueron recordados con cariño y agradecimiento.

Sheila Loewe y Angel Schlesser

Mirando al futuro con ilusión y alegría, augurando lo mejor para la Fundación -ahora en manos de su hija Sheila- Enrique Loewe disfrutó de un acto que también daba protagonismo a otras artes, y que vinculaba por primera vez cine y poesía.

La entrega de los galardones de manos de Enrique y Sheila Loewe a los poetas premiados derivó en la presentación de los libros por parte del guionista y director de cine Jonás Trueba y el actor Juan Diego Botto. Admiración y complicidad se adivinaban en las palabras de ambos, que cerraron los propios poetas leyendo sus versos ganadores. La cercanía generacional de los cuatro, poetas y cineastas, se revelaba en espíritu de colaboración, cercanía y buenos presagios.

Nuevas generaciones toman el relevo y nuevos poemas esperan su oportunidad.

Elena Medel con Jon†s Trueba y Juan Diego Botto

Fotografías: Jonás Trueba, Enrique Loewe, Elena Medel, Antonio Lucas, Sheila Loewe y Juan Diego Botto; Antonio Lucas y Juan Diego Botto; Eduardo Arroyo, Carmen Iglesias y Víctor García de la Concha; Sheila Loewe y Ángel Schlesser; Elena Medel con Jonás Trueba y Juan Diego Botto © Fundación Loewe, 2014.

Los 100 años de Octavio Paz

OctavioPaz1Decía Octavio Paz que todas las religiones cuentan cómo, en su origen, el mundo estaba poblado de dioses, ninfas, ángeles y demonios; de pronto ese mundo se despobló y sólo quedaron fuerzas que había que utilizar y dominar. Ese mundo de dioses también se olvidó de la poesía.
Así identificaba el escritor, de forma metafórica, el maltrato al que hemos sometido a la naturaleza a lo largo del siglo XX con la ausencia de una gran poesía que lo culminara.

La voz de Octavio Paz surgió en América habiéndose impregnado tanto de la corriente surrealista como de la literatura anglosajona, y supo evolucionar y modificarse constantemente, con un ingenio casi voluptuoso. En su faceta de artista comprometido ejerció de crítico feroz con las dictaduras que crujían en América Latina, unas y otras; la edad, sin embargo, lo fue amansando y decepcionando de sus ideas revolucionarias, aunque nunca perdió su compromiso social e intelectual.

A este exquisito prosista, poeta entregado y protagonista generoso de la literatura mexicana, tanto el Premio Cervantes en 1981 como el Nobel de Literatura en 1990 le sirvieron para disfrutar el  respeto y la admiración unánime que sus compañeros de profesión sentían por su trabajo.

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El vínculo de Octavio Paz con la Fundación data de la segunda edición del Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, cuando el mexicano llegó como Presidente del Jurado. Siempre ejerció más de jurado que de presidente, ya que su compromiso en las jornadas de deliberación y las defensas enérgicas de sus poemarios favoritos son todavía recordadas en la Fundación con agradecimiento y nostalgia. Él mismo escribió, desde entonces y hasta la VI edición del Premio, las contraportadas de los libros ganadores, que eran y siguen siendo publicados por la Editorial Visor.

Su presencia incorporó cierto protagonismo a la vertiente americana de la poesía, algo que ya desde entonces buscaba la Fundación Loewe; al dejar de participar como jurado activo en las votaciones, llegó a la casa el chileno Gonzalo Rojas. Por su delicada salud, Octavio Paz pasó a ser Presidente de Honor y mantuvo este cargo hasta su fallecimiento en 1998.

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Octavio Paz sigue formando parte de nuestro Premio de Poesía; ya en 1998, fue el dedicatario de la Antología Poética de los 10 primeros libros ganadores acometida por Luis Antonio de Villena, y que se tituló La Poesía Plural (Madrid, Visor, 1998). Baste también recordar lo que Paz escribió del libro ganador en la segunda edición del Premio –Semáforos, semáforos (Madrid, Visor, 1990)- de Jaime Siles, hoy jurado habitual, brillante colaborador y amigo de la Fundación: «un libro muy personal y que provoca en mí un deslumbramiento sonriente». Así, deslumbrados ante la poesía y sonrientes hacia el futuro, celebramos el centenario del nacimiento de Octavio Paz, y aguardamos la ya cercana celebración del XXVI Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, de cuya edición anterior compartimos aquí los mejores momentos.

[Para ver el video conmemorativo del XXV Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, pinchar aquí.]

Fotografías: Retrato de Octavio Paz © Archivo Fundación Loewe. Jurado del II Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe: (de izquierda a derecha) Enrique Loewe, Octavio Paz, Pere Gimferrer, Jesús García Sánchez, Luis Antonio de Villena, Antonio Colinas, Juan Luis Panero, Carlos Bousoño y Francisco Brines © Archivo Fundación Loewe, 1989. Recorte de prensa, diario ABC (Madrid, 6 de junio de 1989).